“La tribu”, volver a vivir

Llega una de esas comedias que tan bien suelen funcionar entre el público español y que tan bien combinan elementos tan reconocibles como sencillez, frescura y sobre todo un reparto eficaz.

Fernando Colomo (que regresa a la gran pantalla tres años después de entregar la maravillosa Isla bonita) nos presenta La tribu, una película que a pesar de su tono jocoso no olvida tocar temas realmente problemáticos de la actualidad de nuestro país.

Paco León es Fidel, antiguo responsable de recursos humanos de una gran empresa y del despido de centenares de personas que ahora vive escondido de la sociedad tras protagonizar un escándalo a nivel nacional. Buscándose a sí mismo, consigue localizar a su madre Virginia (Carmen Machi), que lo dio en adopción, pero ese mismo día sufre un accidente que lo deja amnésico. Ahora no recuerda quién es ni nada de lo que ha hecho anteriormente, y es Virginia quien deberá darle una nueva vida integrándolo en su mundo y en un ambiente totalmente distinto al que ha dejado.

Así es como Fidel acaba conociendo a Las Mamis, el grupo de baile gracias al cual Virginia ha encontrado razones para seguir adelante. La duda, entonces, no es sólo si estas valientes serán capaces de darle un sentido a la vida de Fidel, sino también qué ocurrirá cuando éste recupere su memoria y se dé cuenta de quién es y de todo el mal que ha hecho.

Seguramente el mayor de los méritos que hay que apuntarle a Colomo en esta película es el de saber conjugar la carcajada con un trasfondo serio, algo que por otra parte el director madrileño ha demostrado varias veces saber dominar a la perfección. El trabajo de varias de las caras más importantes de la comedia española (además de los conocidísimos protagonistas encontramos la presencia de actores del nivel de Luis Bermejo, Maite Sandoval, Bárbara Santa Cruz o Julián López) hace el resto por una película que sabe que no aspira a ser recordada por mucho tiempo sino a entretener al espectador a base de sonrisas y alguna que otra reflexión social. Y eso lo hace a las mil maravillas.

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