«Adictos», jugando a ser dioses

El Teatro Reina Victoria inaugura su nueva temporada con la obra «Adictos», una reflexión sobre la tecnología y el abuso de esta por parte del poder en una sociedad distópica protagonizada Lola Herrera, Lola Baldrich y Ana Labordeta. ¿Hasta qué punto estamos sometidos a la tecnología? ¿qué tipo de sociedad hemos construido? ¿somos realmente libres? Estas son algunas de las cuestiones que plantea «Adictos» que muestra una sociedad futurista que resulta peligrosamente familiar y cercana en los tiempos que corren.

Una sociedad controlada por el poder a través de las tecnologías con la intención de manejarnos a su antojo y hacernos adictos a asistentes virtuales que vigilan cada cada cosa que hacemos y decimos. Un mundo en el que parece que cada vez somos menos humanos y donde la honestidad se paga muy caro porque lo único que triunfa es la banalidad, la manipulación y la desinformación constante. Algo que cada vez se parece más a la realidad de hoy en día. Esta obra cuenta como Estela Anderson (Lola Herrera) una prestigiosa científica conocida a nivel internacional, descubre que el proyecto en el que lleva años trabajando va a ser utilizado en contra de la humanidad. A este personaje se le unen la doctora Soler (Lola Baldrich), jefa del departamento de psiquiatría de una prestigioso hospital y la conocida escritora y periodista Eva Landau (Ana Labordeta). Las tres protagonistas se lanzan a descubrir qué hay detrás de ese plan del gobierno y comienzan una emocionante aventura social y política.

«Adictos» es un texto escrito por Daniel Dicenta Herrera y Juanma Gómez con el que pretenden reivindicar la capacidad de reacción del ser humano, la rebeldía necesaria en toda sociedad para poder evolucionar, para seguir siendo libres y poder tener una convivencia sana con las tecnologías. Un texto que, si bien le falta algo de consistencia, está maravillosamente defendido por sus tres protagonistas dirigidas por Magüi Mira. Las tres actrices hacen un trabajo impresionante pero cabe destacar especialmente a Lola Herrera que es una auténtica maravilla verla sobre un escenario a sus 87 años. Herrera emociona, remueve e impacta con su interpretación y demuestra una vez más, su capacidad para interpretar sin límites y una gran valentía a la hora de subirse a un escenario y seguir dándolo todo cada día para un patio de butacas que siempre se rinde ante ella. Baldrich y Labordeta la acompañan maravillosamente en esta aventura política y social y juntas forman un elenco perfecto.

La escenografía juega un papel fundamental porque logra poner en contexto al espectador desde el minuto uno. Un escenario blanco, futurista e inteligente con muy pocos elementos (apenas unas sillas y una cama de hospital) que junto a la iluminación y la música forman un conjunto bien trabajado y que, sin duda, cumple su función.

«Adictos» muestra un tema que, aunque está algo manido en el mundo del cine, no tanto sobre el escenario y con el que es imposible no sentirse identificados porque se parece mucho a nuestra realidad actual. Una democracia deshilachada que está perdiendo sus pilares fundamentales como es la ética y los valores, aquello que nos hace humanos y libres. Esta obra intenta poner contra las cuerdas al espectador, aunque no profundice demasiado, pero sí nos deja ver claramente esa transformación del personaje principal que comienza a replantearse las cosas, a recapacitar sobre el uso insano de las tecnologías que nos vuelven a todos adictos.

«Adictos» se representa desde el 1 de septiembre en el Teatro Reina Victoria.

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