Altamira, un hombre contra todos

Altamira (Cartel)Diego García. Madrid, 01/04/2016.

Llega estos días a las salas de nuestro país una película de las que no hacen mucho ruido, sin enormes pretensiones. Altamira está llevada a escena por el anglo-escocés Hugh Hudson, que después de dirigir grandes obras como Carros de fuego (1981) y de trabajar con estrellas contrastadas (Christopher Lambert, Al Pacino, Kim Basinger…), regresa al cine con esta cinta, la primera que lleva su firma desde que comenzó el presente siglo.

María (Irene Escolar) nos cuenta la historia de Marcelino Sanz de Sautuola (Antonio Banderas), su padre. En 1879, cuando María era una niña (Allegra Allen), descubrió junto a su progenitor unas pinturas rupestres que supusieron un auténtico hito en la historia de la Humanidad: las Cuevas de Altamira. Pero en una época en la que cualquier descubrimiento que fuese contra las creencias de la Iglesia era rechazado firmemente, ser un visionario era ser una amenaza.

Así es como Marcelino se ve obligado a demostrar en el peor de los escenarios posibles que para conocer la verdadera historia de nuestra especie había que remontarse a muchos años antes y abrirse a ideas que por aquel entonces resultaban inconcebibles. Quizá el mundo no estuviese preparado para escuchar lo que los antepasados del hombre actual estaban diciendo a gritos.

La película resulta entretenida y la historia es interesante, pero transcurre en ocasiones a un ritmo demasiado bajo como para mantener alerta a un público que probablemente salga del cine habiendo deseado más contenido y pensando que la cosa daba para más. Estamos, por tanto, ante una obra bien hecha, con ciertos defectos y errores pero ninguno lo suficientemente llamativo como para que quede grabada en el recuerdo del espectador.

Altamira (Fotograma)