¡Ave, César!, los entresijos de Hollywood

Ave, César (Cartel)Diego García. Madrid, 19/02/2016.

Los hermanos Coen atacan de nuevo. Ethan y Joel, responsables de títulos de contenido tan dispar como El Gran Lebowski (1998), O Brother! (2000) o No es país para viejos (2007), se atreven ahora con una interesante reflexión sobre lo que ocurre en la trastienda de la Meca del Cine. Las cosas no suelen brillar tanto como aparentan, pero aquí llega ¡Ave, César! para contarnos algunas de esas pequeñas historias que siempre apetece saber.

Mediados del siglo XX. Eddie Mannix (Josh Brolin) es uno de esos empleados que trabajan para las grandes productoras de cine y cuya misión es la de “apagar incendios”. Si algo ocurre con una de las estrellas que ha contratado Capital Pictures, si alguien ha sacado los pies del tiesto, allí está Mannix para solucionar el entuerto antes de que la noticia salga a la luz. Pero las cosas se complican de repente cuando Baird Whitlock (George Clooney), la estrella que protagonizará la próxima película de la productora, desaparece sin dejar rastro. Eddie deberá indagar en el caso y tratar de arreglarlo con el menor ruido posible, mientras que sus problemas crecen cuando ve que otros grandes nombres del cine como DeeAnna Moran (Scarlett Johansson), Laurence Laurentz (Ralph Fiennes) o Hobbie Doyle (Alden Ehrenreich) no paran de darle problemas.

Este tipo de producciones, con un equipo artístico de tal caché y un argumento tan excéntrico, asumen que la posibilidad de generar indiferencia en las butacas no existe. ¡Ave, César! gustará mucho o nada, pero deja claro en todo momento cuáles son sus armas. El resultado de este cocktail es una película ácida, tremendamente satírica con la sociedad y con el propio mundo del cine, una cinta que quizá no llegue a todo lo que pretende ser pero que crecerá con cada visionado.

Ave, César (Fotograma)