“¡Ay, Carmela!, el musical”, bombas versus corazón

Vicente Rodrigo. Foto: Javier Naval. Vídeo: Eduardo Molinari. Madrid, 15/04/2013.

A día de hoy puede decirse que el teatro musical español goza de cierta madurez. Las tablas españolas, especialmente en Madrid, acogen grandes musicales de masas y también se arriesgan con libretos menos comerciales que a pesar de la crisis y del IVA pueden atraer a una cantidad formidable de público y generar corriente de opinión en los medios sociales.

No tenemos, no obstante, una gran producción “made in Spain” que pueda equipararse a unos legendarios “Les Misérables”. Cuando supe de la adaptación de “¡Ay , Carmela!” pensé que tanto Andrés Vicente Gómez, en la producción, como Andrés Lima, en la dirección, estaban dispuestos a convertir esta historia de resistencia y coraje en un icono del teatro musical español.

Tanto el elenco como el potencial tremendo de este texto lo permitían. El resultado final, si bien podría haber resultado explosivo es, no obstante, una producción bastante notable que no decepciona.

La historia cuenta las idas y venidas de una pareja que se gana la vida haciendo bolos por los pueblos de España interpretando números cómicos y musicales en pleno estallido de una guerra que divide a la sociedad en dos bandos irreconciliables. Paulino y Carmela, republicanos convencidos, caen en desgracia al ser arrestados por la guardia franquista y verse en el enredo de actuar para toda la plana mayor fascista.

La escenografía de Beatriz San Juan y el desarrollo de la obra dibujan con sobrada solvencia la estética de los años de la Guerra Civil, lo que culmina con la actuación de “¡Que viene el Coco!”, única (menos mal) representación de las “varietés” de entonces.

Inma Cuesta, tras emocionar en la gran pantalla con “La Voz Dormida”, encarna a una vital y carismática Carmela que encandila con su voz. Javier Gutiérrez, consigue que el espectador ni se acuerde del Paulino interpretado por el Andrés Pajares de la “¡Ay, Carmela!” cinematográfica y hace las veces de fanfarrón y enamorado empedernido. Ambos conforman lo que se espera de una pareja de nota.

La historia engancha desde el principio gracias a la excepcional interpretación de Marta Ribera (“Chicago”, “El Último Jinete”), cuyo personaje, que ha sido creado en exclusiva para esta adaptación, narra el devenir de los acontecimientos hilando las transiciones con números que borda. Ella es la encargada de poner en situación al espectador tanto en el hilo argumental como en el marco contextual, haciendo al comienzo un perfil de la mujer de la época emocionante.

El musical hace pegadizas las canciones populares, inmortalizando números como el “Los soldados”, (¡ojo a Pablo Raya!), un tándem entre fascistas y brigadistas que no puede sin embargo con el precioso número final, teñido de drama y con una moraleja… “Nada pueden bombas donde sobra corazón”.

“¡Ay, Carmela! Musical” se representa en el Teatro Reina Victoria hasta el 26 de mayo de 2013.

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