“El curso de tu vida”: cinco personajes, un mismo intérprete

Patrizia Bernardi. Madrid, 11/09/2017. La propuesta, por lo inusual, de una obra de teatro en la que un mismo actor interpreta todos sus personajes –hasta un total de cinco, dos mujeres y tres hombres- es de por sí atrayente. Nos esperamos el típico vodevil de personaje que se marcha por la puerta y entra otro corriendo, lío padre a la vista pero no. Hay risas, sí, El curso de tu vida despierta la carcajada del espectador, pero según avanza la obra vemos que ésta va mucho más allá que una sucesión de lucimientos de cada personaje. La trama evoluciona hasta llevarnos a un terreno inesperado y salimos del teatro sonrientes, sabedores de que hemos pasado un buen rato, pero pensativos, porque nos hemos sentido, en algún momento, identificados con algún personaje o alguna de sus situaciones y porque esta obra no es otra cosa que la representación del curso que llevarán cinco vidas. Como nos explicó su autor e intérprete único, Bernardo Rivera, los personajes se van conectando y se convierten en algo vital “algo que les cambiará el curso de su vida, de ahí el título”.

Cinco personajes bien diferenciados de los cuales nos da pequeños apuntes su autor: “Con Lorena –la secretaria del curso- te ríes muchísimo, yo mismo. Antonio de Cuenca es inocentón, dice cosas sin sentido y se traba, cosas que a veces me pasan en la vida. El sevillano va con ese arte de Andalucía y con esa máscara de alegría. Beni Davies es un personaje que no entendemos por qué está ahí y a qué ha venido, pero se va desvelando. Adrián, el profesor, es de esas personas que van de espiritual por la vida y en el fondo tampoco son tan espirituales como ellos realmente quieren”. La vida de estos cinco, en un principio, tan alejados entre sí personajes, va transcurriendo “sin darte cuenta, porque el espectador está más pendiente de lo que le pasa a cada personaje pero no piensa que todo va por algo”. Todo va llegando, de esta manera, a la sorpresa final.

Casi sin darnos cuenta de que nunca coinciden entre sí los personajes físicamente, sí que tenemos la sensación de que interactúan entre ellos. Hay casi un diálogo entre los mismos, más que los monólogos que nos podríamos esperar. El resultado es un producto novedoso, escaso en la cartelera, al que habría que potenciar por su rasgo diferencial, por haber logrado una comedia profunda, nada trivial y por el indudable mérito del reto actoral que afronta Bernardo Rivera, del que sale airoso y con nota. Escojan su personaje favorito y entren en esta historia que son cinco pero es una.

El curso de tu vida se representa en el Teatro Lara, Calle Corredera Baja de San Pablo, 15, los lunes a las 20:15 hasta el 16 de octubre.

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