“Europa, que a sí misma se atormenta”: Sentido de pertenencia

Por  Aarón Cadarso – 19.04.2018

Cuando nombramos Europa lo hacemos con orgullo, viveza y trascendencia… o no. Es posible que al hablar de ella, veamos una vetusta mujer aquejada por las muchas cicatrices de la indiferencia de los hombres. El alegórico dolor de nuestra civilización no difiere mucho de la Europa de hace casi 500 años. La razón de ser de Europa está en entredicho. El sinsentido de las pugnas que dividieron, dividen y seguirán dividiendo a los hombres.

Los príncipes cristianos asistentes a la obra (los espectadores), son pieza clave en la interpretación en esta declamación metafórica, cariñosamente estrambótica, del humanista segoviano Andrés Laguna sobre la reiteración constante, pero no por ello tediosa, del sentir de una mujer símbolo de nuestra identidad.

Este discurso, basado en el texto original de Laguna, incita a la reflexión como ya lo hizo originariamente en Colonia tantos siglos atrás. Su esencia a pesar del tiempo no está ni mucho descontextualizada. El acompañamiento musical de instrumentos propios del siglo XVI, junto a la enérgica interpretación Juan Meseguer, propician una experiencia históricamente evocadora.

El sentido último de una obra tan inexplicable como reconfortante, es recordar que formamos parte de aquello que nos fue dado desde nuestro nacimiento. Un sentido de pertenencia a un continente que va más allá de lo geográfico.

“Europa, que a sí misma se atormenta” estará en el Teatro Abadía hasta el 29 de abril.

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