El Insulto, ofensa cargada de política

Película compleja la del director libanés Ziad Doueiri, en cuanto a todo lo que la envuelve. Por ello “El Insulto” fue una de las cintas nominadas a Mejor Película de habla extranjera en la pasada edición de los Premios Oscar.

 

Todo comienza cuando unas obras de mejora en el barrio de Toni (Adel Karam) generan el comienzo de un conflicto, aparentemente sin importancia, entre este vecino cristiano libanés y Yasser (Kamel El Basha) el capataz de obra. Tras un insulto poco acertado por parte de Yasser hacia Toni, y la posterior reacción de este hacia el palestino y su comunidad, llevarán a estos dos hombres a enfrentarse ante los tribunales.

Puede parecer impensable hoy en día que dos personas puedan llegar a enfrentarse entre ellas por una palabra mal dicha en un momento de tensión; sin embargo, también vemos cada día en las noticias sucesos lamentables que mucho se parecen al que se narra en la película. Cuando a ese insulto se le añaden connotaciones que tienen que ver con lo vivido en el Líbano durante la Guerra Civil, la contienda pasará a tener implicaciones políticas y sociales que moverán a los medios y a las masas cada vez más enfurecidas.

Todo es un constante combate entre dos bandos diferenciados, al que se le une el ego y donde se difumina la sensatez. Estos hechos alcanzan su máxime durante el juicio final, narrado casi como una gran batalla: los simpatizantes separados en los bancos del juzgado, pronunciando improperios de ida y vuelta; unos abogados que no ejercen de manera tan desinteresada como en principio muestran; y unos hombres dispuestos a arriesgar sus vidas o las de aquellos más cercanos.

 

A todo conflicto, cuando se le agregan matices que trascienden el hecho concreto, adquieren unas dimensiones que, si no se miden, pueden acarrear escenas como las que se muestran en “El Insulto”. Aunque quizás en ocasiones, se termine imponiendo la cordura por encima de todo.

 

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