Javier Vázquez nos propone dar la vuelta al mundo sin salir de Madrid

Vicente Rodrigo. Madrid, 28/10/2011.

El barrio madrileño de Lavapiés aglutina la tasa más elevada de concentración de etnias por metro cuadrado de España, y probablemente de Europa. Es de sobra conocido por su atractivo cultural, y se presenta como una pequeña “Torre de Babel” en la que conviven personas de todas las partes del mundo. Además, y hasta el próximo domingo, Lavapiés ofrece la oportunidad de hacer un recorrido cultural de lo más completo a través de la gastronomía más representativa de 11 países. Y lo mejor: en forma de tapa.

Javier Vázquez es uno de los responsables de la revolución que está viviendo el ambiente de tapeo en el barrio de Lavapiés. Nos confiesa que la idea de organizar una ruta multicultural de la tapa surge de conversaciones entre amigos. Y una vez superado el trago de conseguir financiación (a cuenta del Ayuntamiento de Madrid fruto de subvenciones), les viene a la mente el nombre “Tapapiés”, sin duda un ingenioso gancho que les está trayendo muchos éxitos. “Es indudable que el gancho principal de esta iniciativa es el nombre. Pero también contamos con dos características más que hacen única a esta ruta de la tapa: el precio y el carácter multicultural, afirma Vázquez degustando una deliciosa tapa italo-palestina.

La tapa, que cuesta un euro, puede acompañarse de lo que cada uno desee. “Es interesante configurar tu propia ruta y probar cosas diferentes cada día”, comenta mientras observa asombrado el ambiente que hay en el barrio en un día de semana de mucho frío en la capital. La organización, que preveía una afluencia general de 30.000 personas, vio cómo sólo durante el primer fin de semana se vendieron 45.000 tapas y se descargaron hasta 35.000 planos. Una inyección económica considerable para el barrio, y un remordimiento atroz de todos los locales que decidieron quedarse al margen de esta iniciativa. De hecho, muchos de ellos están ofreciendo ofertas similares viendo la capacidad de atracción que ha tenido este evento.

Tortilla de lacón con grelos (O Pazo de Lugo); Sushi California Rolls (Museum café & más, japonesa); Kepe con tapenado (Achuri, italo-palestino); ‘Fusión pincho’ (Fantástico, indio); y cuscús de cordero (Farida, argelino).

“Lo verdaderamente interesante de este experimento es ver cómo sería una tapa en Tailandia o en Suecia si existiera este formato en esos países”, comenta Manuel Díaz, jefe de prensa de Tapapiés. “Además del flujo del propio barrio, se está desplazando hacia aquí gente que nunca sale por Lavapiés, del mismo modo que atrae a extranjeros”, añade tras cruzarnos con un grupo de italianos con un plano de la ruta de la tapa en la mano. Y por conocer cultura a través de la comida, que no quede fuera la española: desde fabada asturiana hasta una buena selección de ibéricos. Quizá muchos de los bares no estén preparados para acoger tanta demanda, y muchos de los establecimientos pueden llegar incluso a ser incómodos si reúnen a mucha gente. Pero este viaje gastronómico es un recorrido digno de mención en toda regla.

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