June’s Kaleidoscope: “La música es un poder que consigue unir a todos”

June's KaleidoscopePatricia Ruiz-Ruescas. Madrid, 22/07/2015.

June’s Kaleidoscope es su mundo a través de un caleidoscopio, “visión propia, a veces en busca de momentos especiales, y muchas otras irreal, envuelta en demasiados colores que tejen entre sí recuerdos, palabras que alguien me ha dicho, o viajes, finalmente canciones”. Su nombre es también “un guiño a la entrañable Lucy de los Beatles, la niña de los ojos de caleidoscopio”. Y June se refiere a una dualidad, “un yo binario, June es la otra Arantxa disfrazada con un nombre tal vez más cálido y tierno, que es capaz de reflejar lo que se siente una mañana de Junio. Me gustaba que todo ello pudiera describirse dentro de mi nombre artístico”. La cantante, compositora y pianista valenciana Arantxa Iranzo, que comenzó su andadura como June´s Kaleidoscope en Londres en el año 2012 después de ser seleccionada como finalista entre 12.000 candidatos en la batalla de bandas del Hard Rock Café, trabaja en su próximo trabajo y presenta su primer videoclip Secret Farewells.

¿Cómo comenzaste en el mundo de la música?

Empecé mis clases de piano a los 6 años, y a los 8 entré en el Conservatorio. Salí de allí con 25 tras acabar el Grado Superior de Piano Clásico. No fui buena estudiante al principio, pero adoraba escuchar música en casa y sacar melodías por mi cuenta. Después el Conservatorio se puso más serio, con pruebas, con muchas horas de estudio obligadas, técnica y sacrificio diario. Pero cada vez me gustaba más, sobre todo al final, cuando las obras ganaban en dificultad. Costaba mucho, pero la satisfacción de poder defender piezas que creía imposibles de lograr era enorme. Gracias a mis padres, por otra parte, conocí toda la música en casa que hoy sustenta mi forma de componer.

¿Por qué Londres?

Decidí irme un año de prueba a estudiar Literatura Inglesa a la Universidad de Middlesex pero, principalmente, con el objetivo de crear una banda afín a mi música y abrirme paso como una más. Siempre quise vivir en Inglaterra una temporada, de Londres me gustaba todo. Musicalmente era un mundo nuevo con posibilidades infinitas y yo buscaba vivir todo tipo de momentos nuevos, gente que viniera de otras culturas. Una vida socialmente lo más activa posible. Aprendí mucho allí, fue el mejor de los comienzos, y acabé quedándome varios años más.

¿Qué te ha aportado tu experiencia en Inglaterra?

Siempre digo que ha sido la mejor experiencia de mi vida, (¡hasta hoy!). Valoré más lo que tenía y crecí un poco de golpe. De mi tiempo allí me llevo muchos buenos amigos de todas las puntas del mundo: Brasil, Alemania, Finlandia, Malasia, y España, por supuesto, también. Creé una banda con músicos de distintas nacionalidades, así que tocar con ellos siempre era interesante, por sus referencias, por su cultura o, simplemente, por su modo de vivir la música. Poder compartir mi música con ellos y tocar en el circuito londinense fue de las mejores experiencias -si no la mejor- vividas allí. Empecé a tocar en bares y salas donde todo tipo de músicos míticos habían pasado mucho tiempo antes, desde Bob Dylan, a Leonard Cohen o los Artic Monkeys en sus inicios. Felicidad pura. Conocí además mucha música nueva y viajé por toda Inglaterra. Es un país precioso y lo echo de menos la verdad.

¿Cuáles son las principales diferencias que notas a nivel musical entre España e Inglaterra?

La gente tiene menos pudor a la hora de expresarse. Hay tanto cruce de estilos y corrientes nuevas que pierdes la noción de qué es lo que se oye hoy en día o qué es lo que está fraguándose, realmente, para causar impacto en el futuro. En mi opinión, en España la música es más predecible. Se repiten los mismos cánones con frecuencia, se innova menos. Quizá porque no estamos tan acostumbrados a ‘perder la cabeza’ creando músicas más alternativas que se salgan de los patrones de música independiente que conocemos. Sin embargo, son muchos los artistas que hoy en día en España están rompiendo con ese cliché, comiéndose el mundo gracias a más atrevimiento, al desenfado y al querer disfrutar de su propia música sin importarles las modas o que sus temas no suenen del todo convencionales. Es emocionante descubrir música independiente que empieza con tan buen pie.

June's Kaleidoscope

¿Londres o Valencia?

Valondres. Un balance entre ambas sería lo ideal, vivir a caballo entre las dos. Pero mentiría si no dijese que aquí vivo bastante mejor. Es una ciudad caótica, vanguardista y hay demasiada gente en la calle, pero de Londres me quedaría con su ocio, con la posibilidad de ver de cerca de artistas tan grandes y que admiro tanto, si pudiese, cada mes del año. Porque es así. Exposiciones, arte que salpica todos los rincones, clubs, conciertos espectaculares, parques maravillosos, un sinfín de posibilidades cada día. Es una ciudad mágica en muchos sentidos, sientes que el mundo está por abrir. Es un tópico, pero es un circo gigantesco, vibrante. Herman Mellville decía que sólo había dos lugares en el mundo donde el hombre podía perderse con más eficacia: en la ciudad de Londres, o en los Mares del Sur. Por supuesto, la historia y la literatura que ha nacido en esa ciudad es algo que siempre me ha fascinado. Valencia, por otra parte, es una antítesis. Pero no hay mejor ciudad para vivir bien, porque tiene absolutamente todo lo necesario. Es fácil ser feliz aquí, la vida es tranquila, cómoda, la gente es cercana y está llena de luz. Y la ciudad en sí, unida a su mar, es preciosa.

¿Quiénes son tus referentes?

Paul, Ringo, John y, por supuesto, George. Me quedo también con clásicos como Bob Dylan, The Who, Nick Drake, Nina Simone o Randy Newman. Sobretodo Jazz o rock/folk americanos y pop o folk británicos. Mis influencias hoy en día señalan sobre todo a muchos ingleses como Jamie Cullum, Laura Marling, The Staves, o Benjamin Clementine. Pero también me gusta siempre lo que hacen The National, Fleet Foxes, The Tallest Man on Earth, Sufjan Stevens, Matt Corby… Una mezcla que no acaba nunca. Me gusta muchísima música. De España me quedaría con Aute, Bunbury, Sabina o Silvia Pérez Cruz.

¿Cómo presentarías tu nuevo trabajo?

Lleno de sorpresas y nuevos cauces, un entresijo de estilos según la canción que presento y el humor o carácter que ésta lleve. Puedo tocar un tema lleno de nostalgia infantil con una historia tierna, o uno que grite de desesperación por una persona perdida, y otro en el que me haya sentado a tocar despotricando de algo que detesto, arrastrando rock detrás. O de repente, un ritmo tropical con bongos y un deje semi-latino. Estoy contenta de haber podido encontrar más contrastes y poder moldear lo que escribo en encuadres que no tienen mucho que ver con mi trabajo anterior. Esos años que pasé en Londres me han servido para recopilar mucha información de mi entorno o de la gente que me he ido encontrando por el camino. Visual y psicológicamente.

¿Cuál es el mayor regalo que te ha dado la música hasta el momento?

Poder seguir haciéndola. Sin ella estaría perdida. Si no pudiera expresarla, u oírla cada día que pasa, no sería yo y no podría concebir la vida de otra forma. Pero es la parte más importante que tengo, y tengo devoción por ella. Me considero afortunada de poder disfrutarla y haberla convertido en una ocupación a medias (si pudiera sería ocupación completa), lo que realmente me llena en todos los sentidos.

¿Cómo se plantean tus próximos meses?

Espero que movidos y con mucho por hacer. Empezaré a grabar este otoño todas las demos que se han ido preparando hasta ahora, que son muchas. Elegir las canciones adecuadas para completar el disco será más complicado, hay demasiadas que quiero incluir, pero no puedo. También, seguir girando. Es fundamental ahora mismo.

¿Con qué sueña June’s Kaleidoscope?

Con viajar por todo el mundo, no perderme nada.

Sueño con cantar en el Royal Albert Hall, o en el Coachella, ¡o en el Festival Jazz à Vienne! Con hacer llegar mis canciones a los lugares más remotos y que formen parte de la gente que las oiga. Que les sirvan de algo en sus vidas, que encuentren algo en ellas que les haga sentir bien, o menos solas. Y sueño con componer bandas sonoras fantásticas, unir lo que hago al cine. Hay mucho por hacer aún… También, siempre he tenido la ilusión secreta de aparecer en un futuro, tras una buena carrera, en un vídeo como Window in the Skies, de U2. Salen todos los grandes de la música. Es un vídeo con el que siempre se me saltan las lágrimas. Lo que se simboliza en él me da esperanza: la música es un poder que consigue unir a todos, sin condición. Ahí es dónde quiero llegar.

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