“Kubo y las dos cuerdas mágicas”, Stop motion como una de las bellas artes

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Manuel Martín. Madrid, 24/08/2016.

Laika, el estudio de animación stop motion por excelencia, creador de El alucinante mundo de Norman, Los Boxtrolls y la espléndida Los mundos de Coraline, vuelve por todo lo alto con este despliegue de imaginación que es Kubo y las dos cuerdas mágicas. Es la primera vez que el estudio introduce algunos efectos por ordenador, pero los resultados siguen siendo impecables.

En un Japón feudal de cuento, acompañaremos al joven Kubo, un niño que se gana la vida en una aldea contando historias  con figuras de origami a las que dota de vida tocando las cuerdas de su shamisen. La madre de Kubo intenta esconder al niño de las fuerzas oscuras que derrotaron al glorioso samurái que fue su padre; sin embargo Kubo se ve obligado a huir para salvar su vida y desentrañar el misterio que envuelve el pasado de su familia.

De deslumbrante factura técnica y belleza visual, Kubo y las dos cuerdas mágicas está concebida para ser más que una entretenida cinta de animación para todos los públicos. Cada nuevo escenario, cada personaje que aparece, cada gesto, cada coreografía es una delicia para el ojo, que intenta recorrer toda la pantalla para empaparse. Solo por este aspecto es una cinta que merece la pena ser vista.

En cuanto a la historia y a sus personajes (a los que, en la versión original han puesto voz actores como Matthew McConaughey, Charlize Theron y Rooney Mara) estamos ante una película quizás más convencional. Correcta, con momentos de humor de desigual resultado a lo largo del metraje y un punto de espectacularidad menor al esperado en su final.

Sin embargo, podría decirse que el punto fuerte es que la historia logra en ciertos pasajes una emotividad especial y deja al espectador con muy buenas sensaciones.

Muy recomendable, como suele suceder desde hace algún tiempo con este tipo de películas, quedarse a contemplar los créditos, y en este caso, también a escucharlos.

En definitiva, posiblemente sea una de las mejores películas de animación del año, una auténtica maravilla a nivel artístico, pero no llega a fascinar completamente con su historia como sí lo hizo en su día la más compleja, y puede que también más adulta.

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