La era post Bowie no está tan mal

La era post Bowie no está tan mal

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Concierto Bowie (1)

Diego García. Madrid, 06/07/2016.

Hoy es el día 173 del año 1 de la era post David Bowie…”. Así comenzaba Asier Etxeandia la presentación de lo que el pasado viernes se convirtió en el primer homenaje en forma de concierto que se hace en nuestro país a David Bowie desde su fallecimiento hace seis meses. Sin duda la figura del incomparable artista londinense merecía un memorial a su altura y lo que ocurrió allí, en el Real Jardín Botánico Alfonso XIII de Madrid y con muchos de los estandartes de la música indie española, sin duda fue digno de llevar su nombre en el cartel.

Tras la introducción de un Etxeandia que con cada movimiento que realiza se hace más grande en su condición de artista total, le tocó a Marc Ros abrir el fuego. El vocalista de Sidonie, absoluto fan de la obra de Bowie, disfrutó como un niño durante toda la velada en general e interpretando esa declaración de intenciones llamada Rebel, rebel en particular. Y claro, así es mucho más fácil contagiar emociones. Al acabar esta manera perfecta de entrar en calor, Marc dio paso a Shuarma, al que presentó como “el David Bowie español”. El rubio barcelonés, que da voz a Elefantes, entregó una sentida versión de The man who sold the world que empezó a recordar al público, por si había algún olvidadizo, lo variado del repertorio del “Duque Blanco”.

Tocaba dulzura y allí estaban Anni B Sweet y Joana Serrat para solucionarlo con dos nuevas demostraciones de admiración y respeto al ídolo. El aclamado Iván Ferreiro, en su imparable camino de convertirse en toda una leyenda de la música patria, entregaba Space oddity con su personalísimo estilo antes de presentar a otra de las más esperadas, Zahara. La jiennense da pasos de gigante con cada disco y cada directo que protagoniza y en Madrid volvió a demostrarlo, para empezar, con un Changes perfectamente llevado a su terreno.

Cuando Deu Txakartegi, líder de We Are Standard, pisó el escenario reclamando a los allí presentes que bailasen un poco más, quedó claro que lo que venía ahora no era para encender los mecheros. Su Star dejó a muy poca gente quieta, y los pocos que aún no se habían animado a dar saltos, lo hicieron cuando Sean (de los murcianos Second) y Alberto Jiménez (Miss Caffeina) se arrancaron con un espectacular dueto al ritmo de Let’s dance que dejó al respetable con el calor en el cuerpo justo antes del descanso.

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[ Composición de imágenes tomadas del perfil de Noches del Botánico en Facebook ]

Y después de tomar algo de aire, quién mejor que el protagonista de El Intérprete para volver a conectar al público (sus “amigos invisibles”, ya me entienden) con lo que allí estaba sucediendo. Así fue como Asier Etxeandia agarró el micrófono y, acompañado por Catherine Russell, firmaron un Under pressure sencillamente memorable. Mención especial merece la neoyorkina, que junto al resto de la banda consiguieron transformar un evento maravilloso en algo único y muy difícil de olvidar para el espectador, que asistió a interpretaciones musicales impecables, más allá de la gran calidad de las voces que allí se dieron cita.

Tras el dúo, Helena Miquel y otra vez Deu impidieron la relajación en la pista y la grada antes de dar paso al regreso de Zahara, que regaló una versión de Life on Mars? que hasta al mismísimo Bowie hubiese emocionado. Tras ella, el turno de una Maika Makovski que demostró conocer y dominar perfectamente la obra del mito británico y un Javier Vielba (de Arizona Baby y Corizonas) cuyas enérgicas interpretaciones fueron de lo más aplaudido. La mallorquina, además, puso voz junto a Miguel Rivera (Maga) a una de las canciones más esperadas del concierto, Starman, y seguro que desde el espacio exterior también derramaron alguna lagrimita acordándose del autor de un tema que es sin duda uno de los grandes clásicos del siglo XX. Además, si fuera de nuestro planeta han conocido alguna vez a Ziggy Stardust, apuesten por que también se estremecieron cuando su historia fue contada por Shuarma en lo que, en teoría, iba a ser el final del espectáculo.

Pero no tiene pinta de que David Bowie fuese muy de teoría, y como aquí se trataba de honrar al homenajeado, hubo espacio para el broche de oro que la ocasión merecía. Después de presentar uno a uno a los miembros de esa impagable banda, y justo cuando Asier Etxeandia pronunció el nombre de Eva Amaral, comenzaron a sonar los primeros acordes de Heroes, una obra de arte a la que la palabra “canción” se le ha quedado pequeña para pasar a ser algo más, quizá una actitud, quizá una forma de vida. El resto de artistas (que hasta ese momento se habían ido congregando en un lateral del escenario para no perderse lo que sus compañeros estaban consiguiendo) se unieron a las voces de Asier y Eva, y todos juntos acabaron gritándole al mundo que yo puedo ser rey, que tú puedes ser reina… que tal vez, aunque sólo sea por un día, podamos ser héroes. Y lo hicieron tan alto y tan fuerte que seguro que de Madrid llegó al cielo.

Ojalá, David, que desde ahí arriba hayas encontrado un agujerito para verlo.

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