«La vuelta de Nora», un pasado demasiado presente

Quedarse únicamente con la reivindicación de los derechos de la mujer es acceder a solo una parte de las múltiples reflexiones que ofrece La vuelta de Nora (Casa de muñecas 2). Porque aunque Nora representa un símbolo del feminismo, sus decisiones y sus actos afectan a un entorno que siente y sufre como ella, y que también lucha por alcanzar sus ideales, aunque difieran o sean opuestos a los de la protagonista de la trama.

Henrik Ibsen estrenó Casa de muñecas en Copenhague en 1879 generando una gran controversia por sus fuertes críticas a las normas matrimoniales del siglo XIX y, aunque negara que su obra fuera feminista, es considerada por muchos críticos como la primera verdadera representación teatral de esta índole.

El director Andrés Lima es ahora quien dirige la secuela de Ibsen, escrita por el estadounidense Lucas Hnath en 2017, y que comienza con la llamada a una puerta, 15 años después de que se cerrara dejando tras ella a un marido y tres hijos, con la esperanza de experimentar una vida con identidad propia.

Nora (Aitana Sánchez-Gijón) quiso romper con las cuerdas que la ataban y la obligaban a adoptar un rol que no representaba su esencia. El camino que decidió tomar no fue sencillo ni estuvo exento de prejuicios aunque haya quien tilde su huida como una solución menos valiente que el mero hecho de quedarse.

Tampoco fue fácil para su marido, Torvald (Roberto Enríquez), abandonado con tres niños pequeños a su cargo entre los que se encuentra Emmy (Elena Rivero), que con tan solo tres años perdió la figura de su madre y aprendió a vivir sin el calor de su afecto. La tristeza también ha sido una compañera de viaje para Anne-Marie (María Isabel Díaz Lago), la niñera, que se vio obligada a separarse de su hija para poder ofrecerle un futuro mejor.

Porque aunque La vuelta de Nora se centre en la lucha por la libertad de su protagonista, también es la historia de un hombre abandonado, una hija sin una madre, y una mujer que, en un acto de amor, deja atrás lo que más quiere. Una obra que fue escrita hace 140 años, pero que, lamentablemente, sigue estando de actualidad en el siglo XXI.

La vuelta de Nora se representa en el Teatro Bellas Artes, calle Marqués de Casa Riera 2, hasta el 23 de junio, los miércoles, jueves y viernes a las 20:30 horas, sábados a las 19:00 y 21:30 horas, y domingos a las 19:00 horas.