“Lady Bird” El inconformismo de la adolescencia

Comedia juvenil que aborda los acontecimientos del último año de instituto de una atípica estudiante californiana

Madrid, febrero 2018

Christine (Saoirse Ronan) es una estudiante de último curso de instituto que sueña con dejar su ciudad natal, en Sacramento, para estudiar y vivir en la Costa Este de Estados Unidos. Está plenamente decidida a cumplir su gran sueño y tiene tanto control de su vida que hasta ha decidido cambiar de nombre, ahora  prefiere que la llamen “Lady Bird”.


Segunda cinta de la directora y guionista Greta Gerwig presentando en esta ocasión una comedia algo irónica y en la que plasma, quizás, parte de sus vivencias en dicha época. Y aunque este relato haya conseguido llegar hasta las más altas listas de Hollywood, son evidentes eso tintes de cine independiente (paisajes bañados de luz y acompañados solo de música, los silencios y una estética natural) que apoyan perfectamente lo que se cuenta. Ambientada en el pasado reciente de los años 2002/2003, acompañamos a la protagonista en su viaje por los primeros amores y desamores, su mayoría de edad y también sus problemas, no solo en el colegio católico y privado en el que estudia, sino también con su madre (Laurie Metcalf).

Es la unión de este triángulo, la sensibilidad en el tema de Gerwig y la gran interpretación  de Ronan y Metcalf, el antagonismo que parece que poseen,  lo que hace a “Lady Bird” uno de los filmes destacados. Porque conecta con el público de una manera sencilla y lo engloba todo en un aura tan bella, que todos querrían ver su historia plasmada de la misma manera.  

 

“Lady Bird” es una cinta amena y divertida que nos muestra de forma más adulta los difíciles momentos y cambios que atraviesa todo adolescente, ya sea hombre o mujer, durante los complicados años en los que surge la transformación de niño a adulto.

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