Las cicatrices de “American Horror Story, Asylum”

Paula Gómez. Madrid, 28/02/2013.

La primera temporada de “American Horror Story” dejó a gran parte del público boquiabierto. Nadie terminaba de entender porqué sus creadores, Ryan Murphy y Brad Falchuk, no iban a continuar con el argumento inicial en “Asylum”, temporada integrada por trece capítulos cuyo lazo en común con la primera es la muestra del “Mal” en todas sus formas y facetas.

El casting de la serie ha vuelto a poner en escena a grandes actores de la primera temporada, entre los que resaltan la deslumbrante Jessica Lange (hermana Jude), el terrorífico Zachary Quinto (doctor Thredson), la espectacular Sarah Paulson (Lana Winters)  y el joven sufridor Evan Peters (Kit Walker).

“American Horror Story: Asylum” centra su historia en el manicomio de Briarcliff, un lugar para mentes deficientes o confusas lleno de personajes esperpénticos por dentro y por fuera.  Una historia narrada a través de la óptica de diferentes guionistas y directores de la talla de Bradley Buecker  o Alfonso Gómez-Rejón. Cada uno de ellos proporciona una visión diferente de la misma historia, algo que marca mucho la diferencia y deja para la posteridad diferentes momentos delirantes o enigmas paranormales de difícil explicación.

Lo que se ha logrado en esta segunda temporada es una ambientación mucho más visceral, tanto por la puesta en escena como por el propio guión de la historia, que si bien comienza basado en el sadismo, termina enganchando más y más al espectador cuando de un argumento sólido afloran subargumentos con un mismo nexo en común, la relación que experimentan todos esos personajes con el “Mal” y su presencia en Briarcliff.

No deja de estar presente el conflicto moral constante, la tentación hacia el hedonismo de los principales personajes eclesiásticos de la serie, la soberbia encarnada en la hermana Jude o la ambición de la periodista Lana, el personaje con el arco dramático más intenso, con el cual los creadores no solo muestran las experiencias más traumáticas de la historia, también las cicatrices más visibles: “Las mentiras son las cicatrices en el alma. Te destruyen” confiesa Lana, recia e impasible, en uno de los momentos más intensos de la serie.

No solo es atrevido lanzar al mercado una serie con una temática tan oscura, más difícil es superar el éxito de una primera etapa brillante. Eso es algo que sus creadores han conseguido con “Asylum”.

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