Las dos caras de “Alabama Monroe”


Carolina Villa. Madrid, 14/02/2014.


“Toda la vida he estado soñando con América. No importa de dónde seas allí puedes empezar de nuevo”. Es curiosa la atracción que algunas personas sienten ante la posibilidad de empezar de cero. ¿Es que se puede vivir eliminando episodios de tu vida? Esta adaptación de la obra de teatro “The Broken Circle Breakdown”, escrita por el mismo actor protagonista Johan Heldenbergh, cuenta una historia belga en un escenario de cowboys y música country americana; lo cual resulta cuanto menos curioso.


Decidirse por “Alabama Monroe” supone prepararse para ver dos películas. En la primera, hay que estar dispuesto a llenarse de un amor mucho más original del que parece que nunca tendrás. La banda de música bluegrass en la que tocan parecerá cool, aunque nunca hubieras oído hablar de eso. Incluso los tatuajes de Elise serán más interesantes que tú (aunque no seas fan de los tatuajes). Didier y Elise son una pareja tan poco convencional, que cualquier otra historia de amor parecerá aburrida. Pero en la segunda película, te exigirán que entiendas un dramón en toda regla. Y quizá tú sólo querías seguir viéndoles cantar alegremente, o montar a caballo desnudos en su extraño rancho americano en medio de Bélgica. Sin embargo, todo esto en realidad sólo es el decorado de una historia que hemos oído mil veces. Lo que pasa es que en ésta la estética mola.


Y entonces aparece la inesperada profundidad. El punto dramático. Una situación terrible. Y te encuentras preguntándote qué es lo que haces para darle sentido a tu vida: ¿es la religión?, ¿son grandes teorías sobre el bien y el mal, tan absolutas como inestables? “Alabama Monroe” desarrolla hasta qué punto nos perdemos cuando sólo vemos injusticia en la miseria; y cómo razón y religión son problemas en una pareja que nunca cede. “Si me apetece creer en las estrellas, déjame que lo haga”, pide Elise. Porque de la noche a la mañana la vida se presenta aterradora, y ella se siente incapaz de seguir siendo protagonista de la suya.


Nominada al Oscar a mejor película de habla no inglesa, Felix Van Groeningen trae una historia de amor y remordimientos, con una banda sonora fantástica. Plantea dilemas morales, pero tampoco es que sea la película del año. Eso sí, las actuaciones son soberbias y, si te apetece el dramón de siempre, pero con una estética distinta; este puede ser tu plan de San Valentín (o San Solterín).


Valoración (sobre 5):



Ficha Técnica:

Dirección: Felix Van Groeningen.

Guión: Carl Joos, Felix Van Groeningen.

Intérpretes: Veerle Baetens, Johan Heldenbergh, Nell Cattrysse.

Género: Drama romántico. Música.

Año: 2012.

País: Bélgica.

Duración: 112 min.

Distribuidora: Golem Distribución.

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