Leiva y sus monstruos devoran Madrid

Leiva y sus monstruos devoran Madrid

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Diego García. Madrid, 11/01/2017.

Un año y medio después de la última aparición de Leiva por ese lugar antes conocido como Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid, muchas cosas han cambiado. El propio recinto, entonces conocido como Barclaycard Center, ahora resulta que se llama WiZink Center. Su amado Atleti cambia de escudo y se va a jugar a un estadio con nombre de grupo empresarial chino. Y lo que ha notado más aún: ha dejado atrás el mes de Diciembre (2012) y la Pólvora (2014) para empezar a pelear contra sus Monstruos (2016)… o quizá junto a ellos.

Lo que no ha cambiado es la acogida que tiene este artista en la capital. Porque tan claro está que el éxito de Leiva a nivel nacional es generalizado, como el hecho de que Madrid es y siempre será su casa, el lugar donde nació y creció, la plaza donde sabe que le esperan quienes llevan toda la vida escuchándole. Por eso no extraña el auténtico llenazo (unas 15.000 almas) que protagonizó la penúltima noche del año en el lugar que él mismo reconoce que siempre soñó con abarrotar.

No puede salir mal una idea como la de este concierto, que nace de la bonita plataforma de fanfunding Juntémonos, de Shows on Demand y J&B, a través de la cual los amantes de la música pueden proponer los conciertos que quieren ver y dónde quieren que se produzcan. El hashtag #JuntémonosConLeiva conquistó las redes y el resultado es exactamente lo que sus seguidores deseaban: un espectáculo inolvidable.

Para comenzar a calentar al público, la banda madrileña Morgan ejerció de telonera, y lo hizo de forma impecable. Se notó que Carolina de Juan y los suyos estaban esperando con ganas una ocasión así. La fuerza y la dulzura de la voz de “Nina”, acompañada de unos músicos de altísimo nivel, amenizó la espera de los allí presentes e hizo que más de uno se apuntara su nombre tras escuchar algunas de sus maravillosas canciones, como esa Work que conquistó a quienes todavía no sabían de lo que es capaz este quinteto.

Se hizo esperar Leiva, pero desde el momento en que alguien colocó un pañuelo con estrellas en el micro principal, la pista y las gradas se vinieron abajo. Con eso, cuando el de Alameda de Osuna salió junto a sus chicos de confianza (allí estaban su hermano Juancho y su inseparable César Pop, entre otros impresionantes músicos), la gente ya estaba entregada y dispuesta a acabar el año de la mejor manera desde la primera canción.

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(Foto: Juan Pérez-Fajardo)

Y así, con viento favorable, fue como los acordes de El último incendio comenzaron a prender fuego al Palacio. Al primer corte de su nuevo disco le siguieron otras novedades como Guerra Mundial, La lluvia en los zapatos, Monstruos o Electricidad… pero uno de los grandes momentos de la velada fue cuando Leiva hizo saber al respetable que lo que llegaba en ese momento era algo nuevo para él. Y es que la canción que estaba a punto de interpretar, la genial Breaking Bad, iba a ser grabada para utilizar las imágenes del directo en su próximo videoclip. Por supuesto, y ya hacia el final del recital, hizo su aparición Sincericidio, el single con el que se presentó este tercer disco en solitario del madrileño.

Pero no sólo fueron sus últimos éxitos los que hicieron retumbar los cimientos del mítico recinto de la capital. Las canciones más esperadas de los dos primeros álbumes de Leiva (Eme, Vis a vis, Los cantantes, Terriblemente cruel, Palomas, Mi mejor versión…) también tuvieron su momento de gloria, así como algunos de los temas que hicieron de Pereza la recordadísima banda que es hoy. Sorprende comprobar el protagonismo que aún hoy toman canciones como Animales, Como lo tienes tú, Superhermanas o por supuesto el eterno colofón de Lady Madrid en el repertorio de un artista que, por otra parte, le debe mucho de lo que es a la banda que lo encumbró. Por ahí se entiende su repetido agradecimiento público a un Rubén Pozo que aún es recordado a su lado. También hubo tiempo para un bonito recuerdo a Joaquín Sabina, presente en las gradas.

Y así, con un público entregado, con un artista de los de verdad que sin salir de su asombro reconocía estar viviendo una de las mejores noches de su vida, con una bandera del Atleti que ondeaba en las primeras filas para acabar en las manos de Leiva, fue finalizando una noche para enmarcar. La noche de la confirmación de un ídolo. Porque sí, aquella estrella de los tejados era de Burning, Los Ronaldos y Lou Reed… pero nosotros desde esa noche somos todavía mucho más de Leiva.

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