Los Miserables dan su último adiós

Lara Padilla. Barcelona, 31/03/2012.

El pasado domingo 18 de marzo, el musical Los Miserables se despedía de su público en una emotiva actuación en el TMB de Barcelona, después de sólo año y medio desde su presentación en el teatro Lope de Vega de Madrid.

El Teatre Musical de Barcelona fue el escenario que tuvo el privilegio de despedir una de las mejores producciones de teatro musical que han pasado por España. Aunque no es la primera vez que se representa en nuestro país, ha tenido que pasar una década para que este magnífico espectáculo volviese a estar en la escena española. Sin embargo, en esta última ocasión ha sido por un tiempo limitado en lo que se refiere a una obra de tal envergadura y características. La llegada de “El Rey León, el musicaldesplazó el musical de la capital a la ciudad condal condenándolo, como se ha visto después, a una pronta despedida.

El libreto, adaptación de la homónima novela de Víctor Hugo, nos sitúa en la Francia de mitad del siglo XIX. Una Francia que intenta recuperarse durante la restauración monárquica, donde la pobreza afecta a gran parte de la población. La escenografía, inspirada en los cuadros del propio escritor besanzonese, sumerge a los espectadores en las calles y tabernas de un París lúgubre donde la picaresca y los bribones se mueven a sus anchas. Aunque suavizadas las situaciones y las miserias de los personajes originales, narra una historia de amor y redención que, gracias a la partitura de Claude-Michel Schönberg y el libreto de Alain Boublil, es capaz de conmover a cualquiera que la vea.

Lo que nos ha dejado esta última producción de Los Miserables es un elenco de enorme calidad. Dando vida al atormentado Jean Val Jan, Gerónimo Rauch ha demostrado que es uno de los mejores actores de musicales del panorama internacional. Su trayectoria profesional así lo demuestra con papeles como el de Jesucristo (Jesucristo Superstar), Mary Sunshine (Chicago) y su próxima incorporación a la versión londinense de Los Miserables. Junto a él, grandes profesionales han puesto todo su talento al servicio de esta obra para hipnotizar a todos los asistentes.

Durante su última actuación, se palpaba en el ambiente la emoción de la despedida. Una despedida muy diferente de aquella transición que se viviera en Madrid: actuaciones llenas de calidez, sentimiento y lágrimas. Los actores daban su último adiós no sólo al público sino también a sus propios compañeros. Así, este momento fue aún más especial para aquellos actores que también participaran en la producción del año 92. Víctor Díaz (Brujón) aseguró a Red Carpet que se emocionó más en esta última ocasión y Enrique R. Del Portal (Mr. Thenardier) confesó que “había momentos en los que no se podía ni cantar de la emoción de ver a 2.200 personas aplaudiendo, compartiendo tu emoción y disfrutando de esta manera” y afirmó que le invade un sentimiento de orfandad al dejar este espectáculo.

Los Miserables es un musical inolvidable y esta producción ha sido, en todos y cada uno de sus aspectos, impecable. Con su desaparición, queda un vacío en los teatros españoles. 

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