Mabel Lozano: “Convivimos con la esclavitud de muchas mujeres y niñas”

Mabel Lozano

Diego García. Madrid, 04/05/2015.

Tras otros interesantes proyectos (La Teoría del Espiralismo, Las sabias de la tribu), lo nuevo de Mabel Lozano como directora se llama Chicas nuevas 24 horas. Es un documental sobre el negocio de la trata de mujeres, partiendo de la captación de chicas (muchas de ellas menores de edad) desde sus propias familias hasta las denigrantes condiciones de esclavitud en las que se ven obligadas a sobrevivir.

Un detalle que hace que el documental impacte especialmente es el contraste que establece entre el problema de la trata de mujeres y las bases que se indican en una exposición para que un negocio tenga éxito, ¿cuál es el objetivo de este paralelismo?

La trata de personas es un negocio, el tercer negocio “ilícito” que más genera en el mundo tras el tráfico de armas y el narcotráfico. Se mueve con los mismos parámetros que cualquier negocio: la captación, de la mejor materia prima, niñas y mujeres; el transporte de esta materia prima desde su lugar de origen al resto de países para ser “consumido”; la promoción, como cualquier otro producto: páginas de contactos, Internet, etc. El ecosistema de las empresas que se lucran de este “producto” de una forma directa e indirecta; el cliente o “demandante” de este producto, que es el que incentiva la oferta y la vida útil del producto; como cualquier materia prima, cuando ya no sirve, cuando se termina su vida útil en el mercado, se la desecha sin más.

¿Qué es lo que te gustaría conseguir en el espectador con Chicas nuevas 24 horas?

Sensibilización, reflexión… Que se conozca que detrás de la prostitución en muchos casos hay compra y venta de seres humanos, hay explotación sexual, abuso y violencia. Y que además esto no ocurre solamente en los países del llamado tercer mundo, también ocurre en los nuestros, en el primer mundo. Convivimos con la esclavitud de muchas mujeres y niñas, están en las calles, en muchos clubes. Con nuestra demanda contribuimos a que sigan captando en sus países de origen a estas mujeres y a muchas niñas. Cada vez hay más demanda de menores.

¿Ves posible que esta problemática acabe generando una reacción social, en vista de que seguramente los gobiernos no estén luchando por erradicarla con toda la fuerza que deberían?

Es una responsabilidad de todos: los gobiernos a través de las leyes y el castigo a las mafias y proxenetas, los ciudadanos, los medios de comunicación… es una responsabilidad de todos y un compromiso con los derechos humanos, porque la trata es una de las mayores vulneraciones de derechos humanos.

En lo personal, ¿qué sientes que te ha aportado la realización de este documental respecto a La Teoría del Espiralismo o Las sabias de la tribu?

Éste es un gran salto en mi carrera a nivel profesional y personal. 

A nivel profesional llevo más de diez años documentándome para hacer este trabajo, colaborando con Policía Nacional, Fiscalía y varias ONG que trabajan con las victimas. Los últimos cuatro años han sido muy duros hasta llegar aquí, pensé mil veces que no iba a conseguirlo, es una película rodada en cinco países y con testimonios reales y expertos muy difíciles de conseguir. Afortunadamente he tenido muchas complicidades, tanto de entidades como de personas que han creído en el proyecto y lo han apoyado de una forma incondicional.

En lo personal hay un antes y un después. Esto no son historias que me han contado y que han sucedido aquí, allí… Yo lo he visto, he estado allí, me lo han contado ellas. Es difícil olvidar la voz de niña de Yandy, víctima de trata con tan sólo 15 años, es difícil olvidar su rostro de niña asustada, pensar que no tiene salida, que no hay ninguna oportunidad para ella, que no la protege nadie, ni su familia, ni su gobierno… Está sola, sólo con 15 años y ha sido víctima de este horrible delito. Miro a mi hija Roberta, que tiene 13 años, y se me encoge el corazón.

Chicas nuevas 24 horas

Te hemos visto haciéndolo bien delante y detrás de las cámaras, ¿en qué faceta te sientes más cómoda?

Yo nunca he sido una actriz brillante, mis registros como intérprete están muy limitados a determinados papeles. Más que nunca lo sé ahora, que estoy detrás de la cámara y admiro el talento de tantas maravillosas actrices españolas. Mi trabajo detrás de la cámara es lo que siempre he querido hacer, eso no significa que por esta razón lo haga bien o mal, simplemente éste es mi lugar como profesional, utilizar el cine como herramienta de visualización y de sensibilización para mostrar lo que ocurre en el mundo con las mujeres y niñas más vulnerables, la falta de igualdad, el empobrecimiento de las mujeres en el mundo entero.

Por último, ¿puedes adelantarnos algo sobre tus próximos proyectos?

De momento estoy centrada en estrenar Chicas nuevas 24 horas. Después de tantos años de trabajo, ahora empieza otra etapa igualmente dura y es la de mostrar la película en el máximo número posible de lugares para generar esa reflexión de la que te hablaba. Sobre la trata hay mucho desconocimiento, las mujeres que son víctimas de trata son blancas, negras, amarillas… la globalización ha hecho que nunca fuera tan barato una “esclava” como en nuestro siglo.

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