Madrid vuelve a unirse a la fiesta de The Cat Empire

Para disfrutar, para bailar, para compartir, para descubrir nuevas experiencias, para recordar momentos, para evadirse o incluso para curar heridas. La música tiene muchos usos y finalidades, y la que hace The Cat Empire podría unificarlos todos, porque el resultado es el que se espera encontrar en cualquiera de los casos: vitalidad, optimismo y, en definitiva, alegría.

Como dice Felix Riebl, su vocalista, “la música”, sobre todo la que hacen ellos, “tiene que experimentarse más que explicarse”, algo que, unido a su autodefinición de “banda de directo”, puede comprobarse en cada uno de los conciertos que ofrecen. Porque es díficil explicar lo que hacen los australianos, simplemente, hay que vivirlo. A Amélie Poulain le gustaba mirar hacia detrás en el cine para ver las caras de los espectadores. Trasladado a los conciertos del grupo... solo se contagia energía positiva.

The Cat Empire son, sobre todo, una banda de directo porque ellos son los primeros que disfrutan haciéndolo, porque les encanta encontrarse con quienes les siguen y porque saben que están compartiendo una pasión común. No hay secreto en su trayectoria, esfuerzo y trabajo. Apenas se han publicitado en sus casi 20 años de recorrido, no son producto de marketing, y en esta ocasión, como viene siendo habitual, han hecho sold out en sus dos fechas en Barcelona, y en la del 23 en Madrid. Su éxito radica, básicamente, en amar lo que hacen.

Anoche en La Riviera volvieron a firmar uno de esos conciertos memorables. Hicieron disfrutar, bailar, descubrir nuevas experiencias, recordar momentos, evadirse y curar heridas, al menos durante unas horas, no solo las de su actuación, sino también las anteriores y posteriores. Y prometieron volver el próximo año para compartir su nuevo álbum, el que saldrá el próximo 15 de febrero de 2019, y seguir sonriendo y divirtiéndose, sean cuales sean las circunstancias que depare la vida. Madrid siempre les estará esperando.