Morgan, tomar aire y volar alto

Es curioso el panorama musical de este país, que a veces parece esconder sus mejores joyas en el subsuelo mediático, alejando el material de calidad de las principales emisoras de radio y televisión y convirtiendo el descubrimiento de nuevos grupos en una permanente búsqueda del tesoro. En uno de esos cofres habita Morgan, que acaba de publicar Air, su segundo disco después de sorprender a todos con North (2016) y con el que se confirman como una de las grandes apariciones patrias de los últimos años. La banda madrileña ofreció un concierto de presentación en la mítica sala El Sol, donde dio a conocer al completo su nuevo trabajo, además de rememorar Work, Home y algún otro éxito pasado.

Cuando uno escucha la voz de Carolina de Juan (Madrid, 1990), una de las primeras reacciones es quizá de indignación. Sobre todo cuando el “¿cómo es posible que esta chica no sea conocida por el gran público?” viene ya desde años atrás, cuando uno la ha visto sobrecoger a 15.000 personas teloneando a Leiva o sublimar junto a Quique González temas como De haberlo sabido o Charo. Pero ahí está ella, con su talante de quinceañera tímida que no sabe qué hacer con las manos mientras habla, pero armada con una voz prodigiosa y rodeada además de una banda que crece por momentos en calidad, en desparpajo y en potencia. Ahí está ella y ahí sigue también, si se fijan unas líneas más arriba, la conclusión con la que comienza este texto.

Poner a girar Air y trasladarse a otro lugar, quizá a otra época, es todo uno. El disco comienza volando a ras de suelo con la relajada pero optimista Planet Earth. Tras ese suave comienzo, Morgan nos obsequia con probablemente los tres cortes más sólidos de la obra: las pegadizas Oh, oh y Another road (Gettin’ ready), capaces de levantar del asiento a cualquiera, y la impresionante Sargento de hierro, único tema en castellano y dotada de una letra con mortales efectos secundarios. Tras recuperar la calma con The child, llega Blue eyes para recordarnos lo bien que se mueve este quinteto entre guitarras eléctricas, justo antes de dejar paso a un tema tan especial como Be a man, el primero que hace años compusieron Nina y Paco López y que por fin ha pasado por el estudio de grabación para convertirse en una de las grandes bazas de esta partida. La alegre Flying peacefully sirve de antesala al último capítulo del disco, una Marry you en la que la voz de la líder del grupo pone en el asador toda la carne que aún le quedaba, que no es poca.

Hay, por tanto, mucho que agradecer a Nina, a Paco (guitarra y voces de acompañamiento), a Alejandro Ovejero (bajo), a Ekain Elorza (batería) y a David Schulthess (teclados). No será fácil encontrar este año en el mercado musical español un lanzamiento que aúne la autenticidad y la calidad que atesora Air, álbum que supone la consolidación de una banda de las de antes, de las que huyen de los adornos para centrarse en regalar a los oídos nueve puñados de verdad. Algo que suena sencillo pero que, viendo lo poco frecuente que resulta, parece casi una hazaña.

Once I was a queen and then I lost my crown…”, así comenzaba la voz de Nina a dibujar la letra más conocida del primer disco de Morgan. Es obvio que no tardó mucho en recuperarla.

Comments are closed.