“Muñeca de porcelana”: la corrupción del poder

“La política es nadar entre la mierda mientras buscas el dinero de otros”. Esta es una de las rotundas y directas frases que dice el protagonista de esta obra, un millonario corrupto que se ve envuelto en un conflicto que, en tan solo unas horas, hará que cambie su destino para siempre.

El Teatro Bellas Artes acoge la magnífica obra de David Mamet “Muñeca de porcelana” con una versión de Bernabé Rico bajo la dirección de Juan Carlos Rubio. Es la primera producción que se realiza después del estreno de la obra original, China Doll, en 2015 Broadway, protagonizada por el mismísimo Al Pacino. Y es que el autor de la obra la escribió pensando en el actor y este dijo que había sido unos de los papeles más complicados de interpretar. Pero la versión española con el gran José Sacristán al frente no tiene nada que envidiar a la original, y es que el actor español encarna a la perfección a Mick Ross, un millonario cuya intención es jubilarse y dedicarse a su mujer a la que acaba de comprarle un avión como regalo de bodas. En su último día de oficina antes de reunirse con ella, se encuentra en su despacho con su joven ayudante (Javier Godino) al que está enseñando cómo atender sus negocios en su ausencia. Es en ese momento cuando recibe una llamada que cambiará su vida para siempre, una noticia que dará un vuelco a la situación.

Esta obra habla de las relaciones entre los políticos y los empresarios y de cómo la élite que maneja los hilos tiene capacidad para variar el rumbo de los acontecimientos con tan solo una simple llamada. Una historia que destripa el poder sacando todas sus miserias, su lado más oscuro, sus influencias, su relación con el dinero. Y plantea como parece que los poderosos están libres de rendir cuentas por sus actos, aún siendo estos horribles.

Los actores son perfectos para los papeles de millonario despiadado y ayudante sumiso. José Sacristán demuestra, una vez más, su increíble talento para la interpretación que consigue hacer totalmente creíble una situación que comienza relativamente tranquila y va creciendo en tensión e intensidad. La obra es prácticamente un monólogo del empresario al teléfono y en la sus gestos y su voz recrean maravillosamente a un ser despiadado y sin escrúpulos. En contraposición está Javier Godino en la piel de un ayudante que también vive una transformación según transcurre la obra y que comienza siendo muy sumiso para acabar expresando su opinión ante los hechos que presencia.

Un guión inteligente, inquietante y terriblemente duro que mantiene en tensión al espectador y le muestra de una manera clara e impactante cómo el poder económico y el político están íntimamente ligados y corrompidos entre sí. Sin duda, junto con el guión lo mejor de la obra, es la increíble interpretación del gran maestro Sacristán.

“Muñeca de porcelana” estará en el Teatro Bellas Artes hasta el 27 de mayo. 

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