“Negación”, Juicio a la razón

“Negación”, Juicio a la razón

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Tania Sanz. Madrid, 12/04/2017

En 1996 la historiadora Deborah Lipstadt fue acusada de difamación y calumnia por tachar a ciertos periodistas e historiadores de negacionistas en su libro “La Negación del Holocausto”. La cara vivible de esta acusación fue David Irving, historiador británico y admirador de Hitler, que llevó su acusación a los juzgados de Reino Unido.

La película de Mick Jackson (El Guardaespaldas) muestra esta parte de nuestra historia reciente por medio del gran juicio mediático que tuvo lugar a principios del año 2000 en suelo británico, con la particularidad de que aquí es el acusado el que deberá demostrar que sus afirmaciones son las correctas. Rachel Weisz encarna a la protagonísta, una mujer de fuertes principios y convicciones que no se dará por vencida sin luchar, aunque para ello deba dejar a un lado parte de ella misma y sean sus abogados los que intenten hacerse con la victoria frente a Irving (interpretado certeramente por Timothy Spall).

El equipo de “Negación” ha querido datar al proyecto de toda la veracidad posible: la historia está basada en el libro que la propia Lipstadt escribió tras el incidente, se muestra parte del campo de concentración de Auschwitz e incluso los diálogos del juicio son una copia exacta de las grabaciones que se hicieron durante el procesamiento. Esto conlleva a que la cinta pueda parecer algo lineal y carente de emoción, ya que el punto fuerte del filme -para los que no siguiesen el juicio en su momento- es conocer el veredicto final del Juez.

“Negación” es una película adulta y compleja que intenta explicar un asunto igual de entramado y que quizás a través de sus diálogos, en ocasiones rápidos, y sus tecnicismos sólo lo hace posible a aquellos más afines al tema tratado.

Crítica
Valoración
Tania Sanz
Licenciada en Comunicación Audiovisual y amante del cine y la fotografía. Le encanta viajar, la astronomía, las largas horas de lectura frente al mar y cualquier cosa que se considere como una experiencia artística. Un alma renacentista en pleno siglo XXI.

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