“Peter y el dragón”, la amistad invisible

Peter y el dragón (Cartel)Diego García. Madrid, 20/08/2016.

Aterriza en nuestro país el último exponente de la inagotable factoría Disney. En este caso, hablamos de la revisión de una película que hace casi cuatro décadas sorprendía a grandes y pequeños de todo el mundo. Dirigida ahora por el tejano David Lowery (que será el encargado de devolvernos a Peter Pan dentro de dos años), tenemos ya estos días en nuestros cines Peter y el dragón, una preciosa historia de amistad y de convivencia.

Peter (Oakes Fegley) es un feliz niño que ve truncada su infancia por un accidente en el que pierde a sus padres. Tras volver en sí, se adentra en el bosque y nada se sabe de él durante años. En ese tiempo, ha entablado amistad con un enorme y bonachón dragón al que llama Elliott. El monstruo y Peter viven felices y tranquilos allí, pero todo se echa a perder cuando comienza una obra en el bosque que incluye la tala de muchos de sus árboles. El niño es visto por la zona y rápidamente enviado a la civilización, donde Grace (Bryce Dallas Howard) y su familia intentan acogerlo y conocer sus orígenes. Las cosas se complican aún más cuando la existencia de Elliott llega a oídos de los habitantes del pueblo, que no dejarán pasar la oportunidad primero de ver por fin un dragón, y más tarde de sacar beneficio económico de él.

Con la participación además del siempre efectivo Robert Redford, Peter y el dragón es sin duda una de esas películas en las que parece haberse acertado de pleno con los intérpretes elegidos. Fegley y Howard son sencillamente perfectos para sus papeles en una película que rezuma cariño por todos sus poros. El respeto a la obra original de Don Chaffey es máximo, y el resultado no podía ser otro que una cinta totalmente recomendable.

Llevar a los niños al cine siempre es buena idea. Pero el valor de la propuesta siempre crece cuando se trata de sentarlos a disfrutar de una película con tanto que enseñarnos a todos.