PIXELS, película arcade

PIXELS, película arcade

0

530666.jpg-r_640_600-b_1_D6D6D6-f_jpg-q_x-xxyxxAaron Cadarso. Madrid, 24/07/2015.

Pixels es sin duda una de las peores películas del año. Su premisa, original del cortometraje de Patrick Jean que inspiró la película, a priori es interesante pero a medida que avanza la trama cada vez mas tiemblan sus débiles cimientos de humor ridículamente incomodo e incredulidad de casi todos sus protagonistas.

A efectos estéticos destaca pero no es sino un artificio para intentar ocultar la falta de sentido de la película, es más, de esencia.  Adam Sandler y Kevin James van de camino de granjearse una carrera increíblemente superflua, si es que ya no la tienen. No actúan y encima se gustan en pantalla, debería añadir que ni son profesionales en esta película. El único papel que destaca es la polivalente Michelle Monaghan (True Detective) que hace de tripas corazón para no dar señales de vergüenza ajena. Peter Dinklage, archifamoso por su destacado papel de Tyrion (Juego de Tronos), también hace una bizarra interpretación aunque más salvable debido a la valentía de afrontar un papel tan impredecible.

Los videojuegos en nuestro tiempo son una parte esencial de nuestro ocio y en su origen resultaron un punto de partida vital para entender la vida de la generación que creció entre Pixeles y sueños de evasión digital. La sutil crítica que hace la película sobre el visceral realismo de los videojuegos actuales respecto a la inocencia de los arcade primigenios es muy lúdica pero la película ha utilizado el masivo tirón comercial actual de los videojuegos para generar una expectación que ni de asomo ha convencido.

Se propasa en la energía de su declaración de intenciones y tropieza en los mas irrelevantes tópicos de humor banal carente de ingenio, provocando en definitiva que proyectos como Pixels se pixelen en la crítica, quizás no tanto en el público.

Crítica
Valoración
Aarón Cadarso
Licenciado en comunicación audiovisual, entusiasta del cine y videojuegos. Le gusta comer y dormir, en otra vida fue un koala. Se empeña en creer que toda película debe aspirar a un anhelo trascendente.

SIN COMENTARIOS

Deja una respuesta