“Redención”, un camino bien fijado

Tania Sanz. Madrid, 24/03/2017

Es inevitable comparar cualquier película de temática relacionada con el boxeo con un clásico como la saga Rocky (sí, cualquiera de sus entregas) y Redención no iba a ser menos. Su esquema de guión resulta bastante parecido en cuanto al fondo: prepararse para el gran combate final.

Billy Hope es un boxeador profesional que goza de fama y dinero, pero tras un duro golpe que le hace perder todo aquello que quiere, deberá reponerse y volver a encontrar el camino al éxito; tanto personal como profesionalmente.

Jake Gyllenhaal en el papel de Hope hace un trabajo impecable, desde lo físico a su gran labor de interpretación, lo que en otra ocasión podría haberle generado la nominación a algún que otro premio. Le acompañan Forest Whitaker como el entrenador/guía Tick Wills que hace posible la vuelta del luchador a los cuadriláteros y una jovencísima Oona Laurence que consigue meterse al público en el bolsillo interpretando a la hija del protagonista.

Este triángulo actoral hace que la película avance y evolucione, quizás de manera algo tradicional en su forma pero a la vez eficiente. En cuanto al apartado de dirección, destaca la forma de Antoine Fuqua (Training Day, El tirador) de narrar los dos últimos asaltos de esa esperada lucha final por el título.

Redención es una cinta que con su título resume a la perfección lo que veremos en ella, una caída y el posterior resurgir de su personaje principal, potenciado todo ello por una estética moderna y unas interpretaciones que casan correctamente para entretener a un amplio abanico de espectadores. Incluso a aquellos que no estén familiarizados con el mundo del boxeo.

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