Ronnie Scott´s, un icono del jazz

Lara Padilla. Londres, 28/04/2013.

El pintoresco barrio de Soho en Londres es el anfitrión de uno de los locales de jazz más famosos del mundo, el Ronnie Scott’s Jazz Club. Con cincuenta y tres años de historia y un número intachable de grandes artistas a sus espaldas, este clásico local se convierte en una visita obligada para los amantes de la música.

Inaugurado en 1959 por los saxofonistas británicos Ronnie Scott y Pete King, la ubicación original de este mítico establecimiento se encontraba en Gerrard Street aunque más tarde, en 1965, se trasladarían a 47 Frith Steet dentro del mismo barrio londinense.

Desde su apertura, fue cuna de grandes artistas del jazz británico contemporáneo pero sus dueños querían, además, facilitar la actuación de artistas americanos que, por entonces, tenían problemas para poder conseguir los permisos de trabajo a través de la Musicians’ Union. Tras negociar con la Musicians’ Union y la American Federation of Musicians, pudieron presentar en 1962 al saxofonista estadounidense Zoot Sims, uno de los grandes representantes del swing.

Desde entonces, hubo entre ambas organizaciones una colaboración que permitió un intercambio de artistas entre ambos países. A Sims le siguieron intérpretes de la talla de Johnny Griffin, Roland Kirk, Al Cohn, Stan Getz, Sonny Stitt, Benny Golson o Ben Webster, músicos que, además, los propios dueños admiraban.

Sin embargo, no sólo se daba cabida al jazz sino que el club fue testigo de otras grandes actuaciones y grabaciones de directos que pasarán a la historia. La banda de rock británica The Who interpretó en 1969 su ópera rock “Tommy” y entre sus paredes se pudo disfrutar de la última actuación en vivo del inolvidable Jimi Hendrix.

Tras la repentina muerte de Scott en 1996, King se hizo cargo de la dirección del mismo hasta que en 2005 vendió el negocio a la restauradora Sally Greene, conocida por rehabilitar lugares icónicos de la ciudad. No obstante, tras tres meses de rehabilitación el Ronnie’s Scott volvió a abrir sus puertas convirtiéndose en una nueva versión del club falta de esa atmósfera cuasi decadente tan propia.

Si olvidamos la necesidad de reservar con antelación o el excesivo coste de acceso, la intimidad de la sala y la calidad de muchas de sus actuaciones convierten a este legendario club en una cita obligatoria en la agenda de cualquier amante de la buena música.

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