“El Sentido de un final”, Cerrar el círculo de una vida

Madrid, 27/10/2017

Anthony Webster (Jim Broadbent) es un hombre divorciado y jubilado que trabaja, más bien como hobby y entretenimiento, en una tienda de fotografía de segunda mano. Un día recibe una carta en la que una persona de su pasado le cede en su testamento un misterioso documento. Este acontecimiento alterará su tranquila vida y le llevará a rememorar esa época de joven universitario, todas aquellas aventuras y las amistades con las que vivió ese periodo.

Ritesh Batra (quien también se apunta a la moda de películas para Netflix con “Nosotros en la noche”) nos acerca la adaptación del best seller escrito por Julian Barnes, rodeado de caras conocidas en el panorama audiovisual inglés. En “El Sentido de un final” cinematográfico, el argumento principal lleva al espectador a plantearse si realmente la vida de cada persona es tal y como la recuerda o, si por el contrario, nuestro cerebro obvia apartados (normalmente los más traumáticos) y adorna muchos otros para poder avanzar en su propia historia.

En este debate interno se mueve el protagonista de la película cuando surge el reencuentro con su primer amor, Verónica Ford (Charlotte Rampling), quien con los años se muestra igual de fría y enigmática que siempre. Tras varios giros argumentales y resolver algunas incógnitas del pasado, finalmente Anthony consigue unir todas las piezas necesarias para completar ese puzzle del pasado y sanar heridas.

 

Realmente la vida es el instante actual en que vivimos, un tiempo efímero que no espera a nadie y que solo nosotros podemos clasificar como importante o no, ya seamos unos jóvenes inexpertos o personas jubiladas con gran experiencia en sus bolsillos. Y en “El Sentido de un final”  se muestra que nunca es tarde, que se puede dejar el pasado donde le corresponde  y centrarse en aquellas cosas cercanas que más importan.

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