Series de nuestra vida: Años 2000

Paula Gómez / Vicente Rodrigo.Madrid, 30/01/2013.

Si las series de los años 80 marcaron la infancia de muchos lectores y las de los años 90 aún producen cierta nostalgia, el nuevo milenio llegaba con varios títulos excelentes. Una década que deja, probablemente, algunas de las mejores series de la historia como “Los Soprano” o “The Wire” y otras muchas de gran calidad.

“El ala oeste de la Casa Blanca” (Aaron Sorkin y John Wells. 1999.)

Una serie ambientada en los asuntos concernientes al Despacho Oval y las dependencias del gabinete del presidente de Estados Unidos que revolucionaría lo que mundo entendía por entonces por comunicación política. Aaron Sorkin logró hacer interesante el mundo de la política para el ciudadano de a pie sin ni siquiera rozar el amarillismo ni el morbo y convirtió al ficticio presidente Josiah Bartlet (Martin Sheen) en el presidente que todos querríamos. La serie abarcó una serie de temas como el racismo o la seguridad nacional que dejaron de ser tabú en la patriótica sociedad norteamericana.

 

“A dos metros bajo tierra” (Alan Ball. 2001).

La fría historia de una familia desarraigada y desestructurada que regenta una funeraria. Los primeros capítulos de la mítica “Six feet under” dejan ver que nos enfrentamos a una serie poco convencional y con mucho potencial. El espectador va poco a poco profundizando en los personajes, tan eclécticos, tan sencillos, tan complicados y tan viscerales a la vez. La familia Fisher, en plena búsqueda constante de su lugar en el mundo, aborda todo tipo de temas con una profundidad tan natural que abruma. Sin duda, y a nuestro juicio, una de las mejores series de todos los tiempos.

 

 

“Perdidos” (J.J. Abrams. 2004).

La mejor y la peor serie de toda la historia. A lo largo de seis temporadas fueron muchos los que aguantaron los antojos de J.J. Abrams y su séquito de guionistas. La serie, cuya primera y cuarta temporada resultan espectaculares, lleva al espectador a sumergirse en la historia de los supervivientes del vuelo 815 de Oceanic, atrapados en una isla desconocida. “Lost” marcó toda una época y dejó demasiados interrogantes sin resolver.

 

 

“The Big Bang Theory” (Chuck Lorre. 2007).

Nuevamente se repite el escenario de la mítica Friends, pero esta vez para narrar las vidas de dos compañeros de piso, el físico experimental Leonard Hofstadter y el físico teórico y excéntrico Sheldon Cooper. Sus disparatadas personalidades se unen a las de sus amigos, Howard, un ingeniero aeroespacial y Koothrappali, astrofísico. El grupo de amigos, fans de los cómics y los videojuegos, encuentra la contraposición a sus personalidades encarnada en la vecina Penny, camarera y aspirante a actriz. Con un guión desternillante y la introducción de nuevos personajes que incluso superan a los protagonistas, como el de la neurobióloga Amy Farrah Fowler, el grupo de Big Bang hace honor al título de esta serie de la CBS, que ya lleva seis temporadas emitiéndose.

 

 

“Breaking Bad” (Vince Gilligan. 2008).

La vida de un profesor de química con cáncer reencarnado en la peor pesadilla de los narcotraficantes de la zona ha dado mucho de sí. Walter White sigue vivo cinco temporadas después como protagonista de una de las mejores series vigentes en televisión. El arco dramático por el que atraviesan los personajes y los giros argumentales de la historia no dejan de sorprender a los que desde hace algún tiempo somos “adictos a Breaking Bad”.

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