Series «yankies»: los fiascos de la temporada

Alejandro Ortigosa. Madrid, 4/09/2012.

Otoño es siempre sinónimo de nuevos productos televisivos. Hacemos un repaso por algunos de los que hubiera sido mejor no saber nunca nada.

Es obvio que todos los amantes de las sitcom deben estar enormemente agradecidos a los estudios de televisión CBS (“The Big Bang Theory”, “Two and a Half men”, etc). Sin embargo, la temporada televisiva del 2011 ha servido como aviso a la cadena: sus fieles seguidores han amonestado duramente a este canal de televisión y más concretamente a dos de sus series y la estrategia comercial que ha seguido.

Se trata de las reacciones a lo que fueron dos de sus apuestas de la temporada: “How to be a Gentleman” y “Mad Love”, lanzadas en formato de sitcom durante el año pasado y ambas previstas hasta mediados de 2012.

En la primera, se presentan a dos antiguos compañeros de instituto que se reencuentran años más tarde, uno de ellos periodista (David Hornsby) y el otro gerente de un gimnasio (Kevin Dillon), que ejercerá de profesor para el “caballero periodista”, comenzando así un cambio vital desde la formalidad y apariencias hasta lo alocado.

Por su parte, en “Mad love” encontramos cuatro protagonistas: Jason Biggs (“American Pie”), Sarah Chalke, Judy Greer y Tyler Labine, que dentro de una relación estable viven su cotidianeidad desde distintas perspectivas.

La respuesta, rotunda: ambas fueron canceladas apenas emitidos los primeros capítulos de su primera temporada. Los motivos del descontento del público hacia estas dos series son claro: por un lado, las dos se presentan con personalidad propia pero pronto descubres que son muy parecidas a “Como conocí a vuestra madre”.

Sin ir más lejos, “How to be a gentleman” parecía más bien un “spin-off” sobre Bartney Stinson (lo que bien podría ser un buen producto televisivo si fuera bien llevado). La historia no es otra que la de un personaje que pasa de ser un caballero con modales clásicos a ser un “soltero orgulloso de serlo”.

Por otro lado, en Mad Love, todos los detalles son indistinguibles respecto a ya sabemos qué serie: la estética, la temática amorosa, incluso la actriz (Sarah Chalke), ritmo y el tipo de humor hace desear que aparezcan en pantalla Ted, Marshall, Lilly, Robin o Barney para salvar el drama.

Parece claro que la apuesta de CBS fue la de exprimir al máximo a la oca de los huevos de oro, la fórmula del éxito original, algo que podría llegar a entenderse desde el punto de vista comercial, pero no desde el punto de vista de los seguidores.

De lanzar apuestas similares o desarrollar tramas y personajes fuera de una serie original con el fin de mantener el respeto por los millones de fans de series de éxito, las cadenas deben seguir una estrategia sin máscaras y nombrarlas “spin-off” o secuelas para dejar claro que se trata de series que parten de una previa, como ya se hizo con “Joey”, que derivaba de la mítica “Friends” o en España con “Aída” desde “7 Vidas”. Seguro que de este modo las nuevas series aumentarían sus audiencias, es decir: fans y beneficios económicos por igual.