”Sing Street”, soñar para cantarlo

sing-street-cartelDiego García. Madrid, 29/09/2016.

Antes de nada, vaya por delante un consejo de quien escribe esto: si no conocen Once (2006) y Begin again (2013), dejen de leer esto inmediatamente y corran a verlas, se están perdiendo dos auténticas joyas.

Una vez superado este primer paso, podremos hablar tranquilamente de John Carney sin que el lector desconozca que se trata del autor de dos de las películas más bellas que ha regalado en la última década cualquier director europeo. Y a por la tercera que va, porque lo que llega estos días a nuestro país no es sino la confirmación de que el irlandés lo ha vuelto a hacer. Su estilo y la calidad de sus obras son inconfundibles, y para los que aún lo duden, aquí tenemos Sing Street.

Años 80. Conor (interpretado por el cantante y autor de parte de la banda sonora Ferdia Walsh-Peelo) es un quinceañero de Dublín cuya vida se aleja mucho de la que le gustaría tener. El ambiente en su casa no es el más agradable, sus padres (Maria Doyle Kennedy y Aidan Gillen) no paran de discutir y para colmo su difícil situación económica les ha llevado a tomar la decisión de cambiar a Conor de colegio, lo cual sólo empeora las cosas para él. Un día al salir de clase conoce a Raphina (Lucy Boynton), una chica que reúne todos los requisitos para ser considerada poco recomendable para él. El chico no puede evitar enamorarse de ella y, tras varios intentos fallidos de impresionarla, acaba explicándole que canta en una banda de música y que ha pensado en ella para protagonizar un videoclip. La mala noticia es que Conor se lo ha inventado todo y ahora tendrá que improvisar un grupo con sus amigos. La buena es que lo que ha nacido con Raphina podría cambiar la vida de los dos para siempre y ser el punto de inflexión que ambos necesitan para que comiencen a comenzar su camino a la felicidad.

Sing Street es una película preciosa, hecha con el cariño al que Carney nos tiene acostumbrados. Además, el irlandés (gran aficionado a la música) ha dotado a la cinta de un apartado sonoro simplemente espectacular, con una acertada selección de canciones de The Clash, A-Ha, Spandau Ballet, The Cure, Duran Duran… que nos terminan de convencer de haber retrocedido tres décadas en el tiempo.

Sería un error dejar que esta obra pase desapercibida en la cartelera y olvidar que, como bien sabe Conor, atreverse a mirar incluso cuando cuesta abrir los ojos siempre es una buena idea.

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