Sueños de un seductor, Woody Allen se hace presente en el Lara

Ser uno mismo como clave de éxito en el arte de la seducción. Algo que puede considerarse un acierto cuando se posee la personalidad de Humphrey Bogart en Casablanca, pero que casi con total seguridad constituirá un fracaso cuando se es un neurótico hipocondríaco al que acaba de abandonar su mujer como le ha sucedido a Allan Fix.

Estrenada en Broadway en 1969, Sueños de un seductor es una de las comedias más aclamadas de Woody Allen que, posteriormente, fue llevada a la gran pantalla con él como protagonista junto a Diane Keaton en la que sería  la primera de sus ocho colaboraciones juntos.

La obra llega ahora a la sala Lola Membrives del Teatro Lara de la mano de PasoAzorín Teatro con la versión y dirección de Ramón Paso. En ella se narra la crisis existencial a la que se enfrenta Allan Fix (César Camino) cuando su mujer, Nancy (Inés Kerzan), decide abandonarle en busca de nuevas aventuras, más risas y menos películas. Será entonces cuando Allan, ayudado de su mejor amigo Dick (Carlos Seguí) y de Linda (Ana Azorín), su esposa, comenzará a conocer a diferentes tipos de mujeres (interpretadas por Ángela Peirat) con las que no le será muy fácil conectar pese a las recomendaciones de Bogart. Los caminos del corazón son inescrutables y, al final, acabará enamorándose de la persona menos indicada.

Fiel a su versión original, la grandeza de Sueños de un seductor se debe a una mezcla de distintos factores llevados a la excelencia. En primer lugar, parte de un guión inteligente y rápido que supone un reto para cualquiera que tenga la fortuna, o desdicha, de interpretarlo. En el caso de la comedia de Ramón Paso, uno de los principales motivos de su éxito es haberse sabido rodear de un elenco de actores capaces de hacer viajar en el tiempo al espectador y situarse en el Nueva York de Woody Allen a finales del siglo XX junto al mismísimo actor y director.

Ágil, divertida, original, y equilibrada, Sueños de un seductor es un regalo como regreso a las tablas, una comedia capaz de hacer aflorar emociones muy diversas que van desde la risa a la pena, pasando siempre por la empatía, pero con la que se espera que el conocido Sam de Casablanca continúe acariciando las teclas de su piano y nunca deje de tocarlo.

Sueños de un seductor estará en la sala Lola Membrives del Teatro Lara, Corredera Baja de San Pablo, 15, los viernes a las 19.30 horas y sábados a las 22:00 horas, hasta el 29 de agosto.