“Tierra Baja”: los cuatro rostros de Lluís Homar

Cuando se aúna una brillante dirección, un gran guión, una escenografía sin fisuras y una increíble interpretación aparecen obras como “Tierra Baja”. Una historia escrita por Ángel Guimerà, el autor catalán más traducido y estrenado en todo el mundo y adaptado por Pau Miró y el intérprete de la misma, Lluís Homar. Y fue este último el que tuvo la idea original de adaptar el texto del dramaturgo y reunir a cuatro de sus protagonistas interpretados por un mismo actor.

“Tierra Baja” representada en el Teatro de La Abadía es la historia de un peculiar y complejo triángulo amoroso compuesto por Sebastià, un terrateniente de un pueblo de montaña que tiene las tierras embargadas y se ve obligado a casarse con una heredera de buena familia para pagar sus deudas. Pero tiene una relación en secreto con Marta, una humilde trabajadora del Molino y de la que todo el mundo sospecha. Para acallar los rumores, obliga a Marta a casarse con el pastor Manelic, un hombre bueno que ha vivido siempre en la montaña y que no sabe nada del malicioso plan del amo. El cuarto personaje en esta historia es Nuri, una joven ingenua que pone el contrapunto inocente y adorable a este triángulo amoroso de pasión, venganza, violencia y crudeza. Y es que lo que empieza con una boda, un acontecimiento aparentemente feliz, se convierte en una desgracia para Marta, la principal víctima de ese mundo sórdido y complicado.

Y estos cuatro personajes afloran del cuerpo y la voz de Lluís Homar que los interpreta con la mayor naturalidad posible, sin artificios, sin maquillajes, ni cambios de vestuario ni siquiera de voces. Todos ellos fluyen y van apareciendo y desapareciendo según avanza la historia rodeados de una escenografía simple en apariencia pero muy eficaz de Lluc Castells. Una cortina blanca, una mesa, dos sillas, un ambiente neutro y puro que contrarresta con la pared de piedra, las hojas y las ramas de la tierra baja, la tierra profunda y compleja.

Inocencia y astucia, bondad y malicia, amor y odio, la tierra baja y la tierra alta. Esta obra estrenada por primera vez en 1896 todavía está presente en la actualidad y lo estará siempre. Y es que los buenos textos no pasan de moda, los guiones que desgarran, que emocionan y que remueven por dentro.

Una obra imprescindible, en gran parte por la magnífica interpretación de Lluís Homar que se deja la piel de principio a fin de la representación. Un auténtico placer disfrutar de él sobre el escenario con este clásico del teatro

“Tierra Baja” se representa en el Teatro de La Abadía hasta el 7 de octubre.