Top TV: aciertos y batacazos del año

Top TV: aciertos y batacazos del año

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Uno de los clips de la web-serie Paquita Salas
Uno de los clips de la web-serie Paquita Salas

Lucía Sarao. Madrid, 04/01/2017.

Cerramos un 2016 decisivo en lo televisivo, el año de la revolución de las series con la llegada a España de Netflix y HBO en un momento en que la televisión tradicional pierde influencia frente a los contenidos creados por los youtubers y las plataformas digitales.

Aunque el consumo televisivo no decrece, a la pequeña pantalla le cuesta cada vez más atraer al público joven, que encuentra en internet el contenido ajustado a sus preferencias con escasa publicidad y sin horario concreto. Las televisiones han arriesgado lo justo en 2016, apostando por formatos clásicos que funcionan como MasterChef o La Voz y tirando de tramas que saben de antemano que van a triunfar con la dosis justa de actores guapísimos y melodramas facilones (Lo que esconden sus ojos).

Una vez más, el panorama nacional nos da más disgustos que alegrías... menos mal que podemos acceder cada vez más fácilmente a contenidos alternativos y a otros creados por televisiones extranjeras.

Lo mejor y peor del año lo resumimos en las siguientes producciones:

The Crown: a su impecable factura técnica (es decir, que no han escatimado un euro -una libra, en este caso) se le suma una trama que mezcla lo personal con lo político, lo íntimo con lo histórico, de uno de los personajes más conocidos por su relevancia y longevidad en todo el mundo, la reina de Inglaterra Isabel II. La documentación es fantástica, el elenco está acertadísimo, y lo mejor: la trama engancha y aporta cultura general al espectador.

Las Campos: un docu-reality cutre y casposo que funciona a la perfección. Sus protagonistas son clasistas, están despegadas de la realidad de la calle y tienen una consideración de sí mismas que abruma. Los personajes secundarios parecen sacados de una película de Almodóvar. El programa refleja un surrealismo tan decadente que sorprende. Ofrece risas por doquier, genera una atmósfera digna de cualquier amante de la cultura pop y encima le da dinero y buenos datos de audiencia a sus creadores. Lo soporífero es tener que soportar la mesa-debate previa y posterior, pero es el peaje a pagar cuando quieres ver algo en Telecinco…

Westworld: HBO respira tranquila. Se acerca el final de su gran activo, Juego de Tronos, y Westworld parece un acertado reemplazo.

Stranger Things: pese al evidente ‘pepinazo’, lo metemos en el apartado de batacazos. La serie de Netflix ha sido una de las más alabadas del año, pero bajo un falso espejismo: si no fuese por todas las referencias nostálgicas y guiños a los 80, es muy probable que esta historia hubiese pasado desapercibida. Cuando vemos Stranger Things estamos más pendientes del decorado y de los símbolos que de la trama en sí. Venderá mucho merchandising y muchos fans se sumarán al carro, pero admítanlo: es una de las series menos potentes en cuanto a trama, guión y argumento de las que habrán visto en 2016.

Black Mirror: si este artículo fuese un ranking, es muy probable que el regreso de Black Mirror estuviese en lo más alto. Esta temporada nos deja capítulos para el recuerdo, entre lo mejor de toda la serie: ‘San Junipero’ y ‘Odio nacional’ plantean tramas innovadoras que invitan a la reflexión. Esto es justo lo que esperamos de un producto tan provocador como Black Mirror y sólo podemos decir que esperamos con muchas ganas la cuarta temporada.

Gran Hermano: qué pena que la esencia del concurso se haya convertido en peleas y líos amorosos. Vale, afrontémoslo: los espectadores del reality esperan broncas y amoríos, pero en una medida justa. GH es un reality muy bien hecho que ha cambiado la manera de montar vídeos y contar historias televisivas en nuestro país y que está en la vanguardia del espectáculo, pero los sucesivos casting de concursantes se han centrado en darnos a conocer personajes excéntricos que invitan a bajar el volumen del televisor y a cambiar de canal cuando pasas varios momentos de vergüenza ajena seguidos. Los datos de audiencia revelan que estamos cansados de esta forma de hacer telerrealidad, que hay personas muy interesantes ahí fuera para llenar la casa de otro perfil de concursante y que… los de Zeppelin y Telecinco deberían empezar a ver cómo se hacen realities en otros países, porque la audiencia está dispuesta a narcotizarse un rato, pero no de manera tan descarada. ¡Resuciten el programa, por dios!

Paquita Salas: los creadores del musical ‘La Llamada’ han hecho de esta web-serie el elemento audiovisual creativo más interesante del año. Además de su manera peculiar de presentar las historias y de escribir los guiones, Javier Ambrossi y Javier Calvo vuelven a crear un universo propio del que no te queda otra que querer saber más y más. Hemos devorado su exitosa primera temporada esperando más.

Lucía Sarao
Me gustan las series de culto, pero también los reality shows. Escribo sobre esos fenómenos sociales que están en boca de todos pero que pocos reconocemos seguir.

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