“Blade Runner 2049”, ¿valentía o imprudencia?

Para muchos Blade Runner es una obra de arte, un icono de la cultura que, sin embargo, no funcionó en su estreno en 1982, aunque ahora sea considerada una película de culto que planteaba cuestiones adelantadas a su tiempo.

Han tenido que pasar treinta y cinco años en tiempo real, treinta en la ficción, para que la historia de los cazadores de replicantes regrese a la gran pantalla, esta vez de la mano del director Denis Villeneuve que, no obstante, cuenta con Ridley Scott como productor ejecutivo. En el reparto, Ryan Gosling, Ana de Armas, Jared Leto, Robin Wright, Dave Bautista Mackenzie Davis y Harrison Ford, que vuelve a ponerse en el papel de Rick Deckard en una secuencia que según él mantiene el tono negro, de “pesadilla existencial”, de la primera.

Las comparaciones son odiosas y, por lo general, segundas partes nunca fueron buenas. Con un rodaje en el que se han invertido casi 200 millones de dólares y un director avalado por películas como Incendies, Prisioneros, Sicario y La llegada, Blade Runner 2049 parte con numerosas ventajas aunque con el gran incoveniente de tener que superar o, al menos, hacer justicia a su predecesora, un reto que se antoja prácticamente imposible.

Lamentablemente, la teoría vuelve a hacerse realidad y Blade Runner 2049 tiene todas las características para convertirse en una decepción. Duración desmesurada, con 163 minutos de film, en las que el oficial K, interpretado por Gosling, se dedica a vagar por territorios inhóspitos para cumplir las órdenes de su superior, Robin Wright. No es hasta el final del largometraje cuando aparece en pantalla Harrison Ford para dar algo de vida a una trama lenta y tediosa en la que el menos es más hubiera sido un punto a su favor para elevar su percepción.

Mientras que Blade Runner supuso una revolución, Blade Runner 2049 no es más que otro intento de rentabilizar un clásico y difamar el recuerdo de la que para muchos es la mejor película de la Historia. Una secuela que puede entenderse en ciertas sagas de ficción pero que en otros casos es mejor no alterar para preservar la verdadera esencia del cine como séptimo ‘ARTE’.

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