“Verano 1993”, vuelta a la niñez

“Verano 1993”, vuelta a la niñez

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Tania Sanz. Madrid, 30/06/2017

La joven directora y guionista Carla Simón se basa en una historia familiar, como ya había hecho en sus anteriores trabajos, para enseñarnos un poquito de su ser. En este primer largometraje llamado Verano 1993 muestra una historia muy personal sobre el momento más importante de su niñez.

Frida es una niña de seis años que acaba de perder a su madre por una enfermedad y debe trasladarse a vivir con su tío y su familia a un pueblo a las afueras de Gerona. Durante ese primer verano la pequeña deberá acostumbrarse a su nueva vida: un ambiente más rural, una hermana pequeña y separarse de aquellos familiares y amigos con los que ha compartido estos años de infancia.

La producción destaca por el gran trabajo de recreación de la época, con objetos y detalles que todo aquel que haya crecido en los años 90 recordará con cierta nostalgia; como por ejemplo los helados “Mini Milk” que se comen en el bar de la piscina o las canciones que cantan y bailan las niñas. En este caso la narración avanza centrándose por completo en estas pequeñas protagonistas: Frida (Laia Artigas) y Anna (Paula Robles) y en los roces que surgen entre hermanos; dejando un poco en segundo plano a los padres o a los adultos en general.

Verano 1993 utiliza un ritmo pausado y realista pero que gracias al gran trabajo realizado con Laia y Paula (de 6 y 4 años, respectivamente) hace que la película fluya perfectamente, llegue al espectador de una manera tierna y entrañable y le deje con ganas de ver un poco más de este bello relato.

Crítica
Valoración
Tania Sanz
Licenciada en Comunicación Audiovisual y amante del cine y la fotografía. Le encanta viajar, la astronomía, las largas horas de lectura frente al mar y cualquier cosa que se considere como una experiencia artística. Un alma renacentista en pleno siglo XXI.

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