“Viva Arte Viva”, Bienal de Venecia 2017

“Support” de Lorenzo Quinn en Canal Grande, Venecia

Luca Lembo. Venecia, 22/06/2017.

Arranca en la ciudad serenissima la 57ª edición de la Bienal de arte, que se mantendrá hasta el 26 de noviembre próximo. Tratase de una cita imprescindible para tomar el pulso al estado del arte contemporáneo a nivel internacional.

Este año, la dirección ha sido encargada a la francesa Christine Macel, que ha apostado por el protagonismo de los artistas, realizando una exposición compuesta por 85 pabellones nacionales, 9 transpabellones temáticos  y un total de 120 artistas, muchos participando por primera vez.

Frente a tanta variedad, ¿qué es lo esencial que hay que ver si se planifica un viaje a Venecia en ocasión de la Bienal? A continuación, os dejamos una breve guía para entender y aprovechar la experiencia al máximo:

Viaje épico entre instalaciones y performance

 Los espacios tradicionales de la exposición, Arsenale y Giardini, acogen los pabellones nacionales históricos (entre ellos el de España) y los espacios temáticos, que la directriz Macel ha pensado como capítulos de una narración épica y humanística, bajo el lema “Viva Arte Viva”; un viaje que parte de la interioridad del artista en cuanto ser humano y estalla en todas las posibles interacciones con la sociedad y el mundo exterior.

Mucho protagonismo tiene la performance, con pabellones como el de Francia, transformado en un estudio de grabación por Xavier Veilhan, o el de Alemania, dirigido por Anne Imhof, ganador del León de Oro: intención de los artistas alemanes ha sido efectuar una exploración de las inquietudes de nuestro tiempo;  por eso, han realizado una instalación que es escenario de actuaciones pensadas para inducir una sensación de desasosiego en el espectador.

Renovación, magia y brujería

 Sorprende el pabellón Italia, en que se investiga sobre la evolución del lenguaje artístico, por medio de una renovada confianza en la imaginación y la magia; Roberto Cuoghi reflexiona acerca del poder de las imágenes sagradas, dado por su continua reproducción, entendida como acción tecnológica sobre la materia orgánica (y por lo tanto también la humana). Giorgio Andreotti Calò, veneciano de procedencia, trabaja con el espacio y el agua, sustancia multiforme, generadora y destructora a la vez.

Magos, chamanes y brujas son presentes en muchos de los capítulos de la narración: en el pabellón dionisiaco, Huguette Caland celebra el cuerpo femenino y el erotismo, mientras Irlanda propone el trabajo de Jesse Jones que expresa las reivindicaciones feministas de las “nuevas brujas”.

Interior del Arsenale, uno de los espacios tradicionales de la Bienal

El arte invade la laguna: la Bienal en la ciudad

 Las manos gigantes de Lorenzo Quinn a soporte del Hotel Ca’ Sagredo en Canal Grande son la bienvenida a todo visitante que llegue al centro de Venecia a través de góndola o vaporetto. Representan el compromiso de la Bienal frente a los peligros afrontados por el frágil ecosistema lagunar, sobre todo en estos tiempos de turistificación masiva.

Entre los 22 eventos oficiales organizados en ciudad, merece sin duda una visita la exposición Modus, en Ca’ Faccanon (Poste Centrali), fruto de una investigación sobre la dicotomía valor de uso – valor artístico y la exploración del dialogo entre arte y técnicas. Vale la pena visitar también la muestra dedicada al artista canadiense Evan Penny, Ask Your Body, cuyas esculturas hiperrealistas vienen presentadas en el espacio íntimo y sugestivo de la pequeña Iglesia de San Samuele, a lado de Palazzo Grassi.

 

 

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